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UNASUR Y CELAC son uno de los grandes problemas que Donald Trump ha querido destruir.
La razon es que La Union de Naciones Sudamericanas y la Comunidad de Estados son Latinoamericanos y del Caribe. son el equivalente de la Comunidad Eiurpoea.
En estos tres casos se trata de organicaciónes de países estrechamente vinculados a Estados Unidos, que se organizan para enfrentar al Imperio Norteamericano, en el caso de UNASUR y CELAC y al poderío de la Ex-URSS que lo ha heredado la Federación Rusa, o Rusia en la OTAN.
En el primer caso UNASUR y CELAC son organizaciones de los países de América Latina que no quieren a Estados Unidos como el manipulador y beneficiario, como sucede en la Organización de Estados Americanos OEA,
La OEA fue calificada por Fidel Castro como el Ministerio de las Colonias de Estados Unidos, y esa imagen es más clara ahora con el gobierno de Donald Trump
Donald Trump, ha usado la OEA, para bloquear, intimidar, e imponer un presidente autoelegido en Venezuela, Juan Guidó
También ha sido usada para anular unas elecciones en Bolivia, e imponer en ese país una presidenta autoelegida Jannine Añez
En Brasil, permitió la intervención de una empresa manipuladora de elecciones, llamada Cambridge Analítica, que hizo una campaña mediática y por Internet para colocar a Bolosonaro en el poder, al igual que antes lo había hecho en Argentina con Macri, e incluso en Estados Unidos en las elecciones que gano Donald Trump.
La justificación que tiene Donald Trump, el Pentágono y el Departamento de Estado para aniquilar, como casi lo ha conseguido de UNASUR, e iniciar la aniquilación de CELAC, con la separación de Bolivia y Brasil, es que fueron organizaciones creadas por el llamado Socialismo del Siglo XXI y Hugo Chávez, el ex-presidente de Venezuela, como principal animador.
Pero en realidad el problema que Estados Unidos ve y lo ve Donald Trump, es que a mas de que se trata de unir a las naciones de su patrio trasero, contra el intervencionismo norteamericano, puede alentar a los estados con mayoría latina como California y Texas a independizarse de la Unión, y ser luego los estados líderes de CELAC, que de inmediato los cobijaría.
Para Bolsonaro, un militar típico latinoamericano, que por aquí lo apodamos " bosonazo" o huevón, porque es el típico macho latino, que piensa con el pene y los huevos y no con la cabeza. el separar a Brasil de UNSUR y de CELAC es un grave error, que puede llevar a la disolución de la República Federal de Brasil.
Es que Brasil se formó de arrebatar de manera astuta y violenta, e infame territorios a todos sus vecinos incluido Ecuador, al que después le arrebató territorios Perú y Colombia.
Y Brasil pudo hacer esto porque el peor período de nuestra historia como países de hispano- américa, se inició con las guerras de la independencia, que primero nos separó de España, luego entre nosotros y finalmente nos convirtió en fácil presa de Brasíl, y Estados Unidos.
Brasil hubiera seguido apropiándose de mas territorios de América del Sur, si Estado Unidos no interviene, primero ganando guerras a México, y España que le permitió apropiarse de Colorado, Nevada, Arizona, California, Nuevo Mexico, Ohaio, Texas y antes de Florida, luego de Cuba, Puerto Rico, Haiti y República Dominicana, hasta Guam, Islas Marianas, Islas Salomón, y Filipinas,
Con la victoria militar de Estados Unidos, Inglaterra y Francia en la Primer Guerra Mundial, Brasil, que era el destino de colonos alemanes en América junto con Estados Unidos, frenó su carrera expansionista, en la que los bandeirantes la iniciaron en 1760 aprovechandose de la expulsión de los Jesuitas de América y apropiandose de los territorios donde predicaban y la expansión la continuaron los colonos alemanes, que invadieron territorios de Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay que son la parte europea del Brasil actual, con gran influencia alemana que se extendió hasta Paraguay y Santa Cruz en Bolivia.
Hoy Brasíl, que pasó con Lula a ser la principal potencia latinoamericana, y miembro del BRICS, la organización de estados emergentes más poderosa económicamente y geográfica del Mundo, al reunir a Brasil, el país mas grande de Sudamérica, .Rusia el país mas grande del mundo, China el cuarto país más grande del mundo, y India el séptimo país geográficamaente más grande, y Sudáfrica el segundo país más grande Africa y al mismo tiempo Brasil la principal economía de Sudamérica, China de Asia y ahora segunda del Mundo,
Rusia la única a potencia militar y espacial capaz de frena a Estados Unidos, cono se vio en Siria y Venezuela y Sudáfrica la mejor economía de África.
Pero ahora brasil es una economía y un estado en descomposición, que está sometido a los intereses de Donald Trump,
Durante el período de Lula y Dilma, Brasíl se convirtió en la nación mas pujante del mundo, a tal punto, que en su vanidad organizó las olimpiadas y dos años mas tarde el campeonato mundial de fútbol, un derroche de dinero, que terminó en el peor fracaso de la selección del fútbol de Brasil,
El perder ese mundial de fútbol y ser sacado por goleada de Alemania en la primera ronda, desmoralizó tanto al " país mais grande do mundo", que lo llevó la demencia, y esto se tradujo en elegir a Bolsonaro, un degradado ser humano, hoy rechazado por el mundo.
Bolsonaro a mas de no respetar a la naturaleza, por lo que se le considera un peligro para el planeta. para la diversidad cultural, pues odia a los aborígenes, y para la biodiversidad, en tiempos en que el cambio climático y la extinción son el principar problema de la Tierra, todos vemos a un Bolsonaro odia a la vida silvestre, que usa la bravuconada como Donald Trump, si medir consecuencias.
El fútbol en Brasil en realidad en una religión, no un deporte, Esta idolatría al balón a los equipos y a los jugadores, tiene un impacto social, como en ningún otro país del mundo.
Mientras en Ecuador y en especial en Quito, la política es el centro de la vida y la conversación en Brasil lo es el fútbol y el Carnaval.
Se puede decir que Brasil es un pueblo idiotizado, por el culto al entretenimiento, que está enfermo de pobreza, desigualdad, violencia urbana, con una desbocada concentración de la riqueza y la pobreza, no sólo en personas sino en ciertas ciudades como Sao Pulo, y Río de Janiero, que crecen sin control, sin esperanza, que viven y crecen irracionalmente gracias a la multiplicación de la pobreza o la violencia, que abrigan..
Así pues este estado, con vario estados, que son países independientes, unidos por un régimen federal, puede ser fácil presa en pocos años de una desintegración. Pero a diferencia de lo que pasa en Estados Unidos, que son los estados más ricos los que están hablando de separarse, como California y Texas, en Brasil, los que se quieren separar serán los más pobres, en la medida en que la diferencia con los estados ricos aumente y que la tecnología se desarrolle o les permita ser menos dependientes del centralismo de Sao Paulo y Rio de Janeiro.
Si esto sucede, lo cual es muy probable, CELAC y UNASUR serán los que van a impedir a los militares brasileños como Bolsonaro, que masacren a los disidentes.
Si bolsonaro no fuera tan poco sutil e inteligente, y se hubiese dado cuenta de que siendo Brasil la cabreza de UNASUR, CELAC y parte de BRICS, era una potencia mundial colosal y respetable
Pero Bolsonaro, no tiene cabeza, por eso ha optado por convertirse en el enemigo nuevamente de los países hispanos de América, que no han olvidado que Brasil les arrebató, su territorio y arrastrar en su estupidez a todo Brasil.
Nosotros los de los países hispanos que perdimos territorio ante Brasil, le guardamos rencor histórico y callado a ese país, y si sigue como va metiendo sus narices, tenemos dos opciones, o Brasil es nuestro mejor aliado y juntos enfrentamos a los ex imperios europeos hoy a la cabeza de la Unión Europea, y al ultimo imperio occidental del siglo XX Estados Unidos, que no nos quiere no como aliado ,o como estados soberanos con los mismos derechos que tienen sus otros 51 estados de la Unión, sino como patio trasero, esto es proveedores de materias primas, mano de obra barata y compradores de sus productos al mismo precio que lo compran los ricos habitantes del mundo, convirtiendo al comercio y la tecnología en una forma de explotarnos o manipularnos.
Si Brasil se une a Estados Unidos, para intervenir en elecciones, como lo ocurrido en Bolivia y para apoyar a cualquier oportunista que se autoproclama presidente y a golpes militares, o trata de intervenir en las elecciones como en las últimas de Argentina, amenazando a este país, o se presta para amenazar y e intimidar a Venezuela, Cuba y Nicaragua, junto a Estados Unidos, Brasíl se está convirtiendo de nuestro enemigo y si esto sucede, todos tenemos presente que a Brasil hay una forma de vencerlo, y es terminar con su federación, separar a sus estados y hacerlos nuestros aliados, uno por uno, como Estados Unidos hizo con California, Texas o Panamá.
Así que los brasileños tienen que ir pensando bien como detener a Bolsonaro, antes de que sean demasiado tarde y Brasil esté rodeada de enemigos en lugar de aliados viviendo su desintegración, lo que por cierto le convendría mucho a Donald Trump y Mike Pompeo u al Pentágono, pues, de paso aniquilaría a la principal potencia latinoamericana , controlaría mejor a Sudamérica y de paso golpearía duramente al BRICS que también tiene fracturas con Inda y Brasil en la extrema derecha.
Esta era la apreciación antes de que los países de América Latina entraran en el colapso llamado primavera latinoamericana, hoy las protestas están cambiando los pronósticos, y la posibilidad de América Latina ahora son de que va en dirección de colisión con Estados Unidos y Europa que puede llegar a desencadenar la tercera guerra mundial, que será una guerra económica, migratoria, y mediatica, catacterizada por bloqueos, olas migratorias, narcotráfico y fin de la sobreexplotación de los recursos naturales y humanos al sur del Rio Grande hasta el Estrecho de Magallanes
BBC PRESENTA UN ANALISIS QUE NO CONSIDERA EL USO DE LAS FUERZAS ARMADAS EN AMERICA LATINA PARA LLEVAR ADELANTE LA LLAMADA GUERRA AL NARCOTRAFICO Y AL TERRORISMO , COMO ANTES FUE LA GUERRA A AL COMUNISMO, QUE PERMITE A ESTADOS UNIDOS INFESTAR A LAS POLICIA Y EJERCITOS DE SU PATRIO POSTERIOR, PARA SOSTENER A GOBIERNOS QUE LE PERMITEN HACER DE LAS SUYAS EN ESOS PAISES, COMO LO QUE OCURRE EN LOS GOBIERNOS DEL LLAMADO PROSUR, QUE SE FORMO LUEGO DE QUE PRACTICAMENTE SE EXTERMINO A UNASUR Y A SU PROYECTO DEL CONSEJO DE DEFENSA SUDAMERICANO.
HOY PARA LOS ECUATORIANOS, PERUANOS, COLOMBIANOS, CHILENOS, BOLIVIANOS, BRASILEÑOS, ARGENTINOS, NOS ESTA CLARO QUE LAS POLICIAS Y EJERCITOS DE NUESTROS PAISES SON ALIMENTADOS, EQUIPADOS, ENTRENADOS, ASEGURADA SU JUBILACION, SU PASO POR EMBAJADAS, ESTUDIOS EN EL EXTRANJERO, CASINOS, VIVIENDA, ESCUELAS, COLEGIOS, UNIVERSIDADES Y MAS PRIVILEGIOS, CON LA PLATA DE NUESTROS PAISES, Y LA VIDA DE CONSCRIPTOS Y SOLDADOS DE CADA ESTADO, PERO DISPARAN Y MUERDEN LA MANO QUE LE DA COMER DE SU PUEBLO CUANDO PROTESTA, PORQUE OBEDECEN A AL PENTAGONO, LA CIA, LA DEA, O EL DEPARTAMENTO DE ESTADO, A LOS QUE LES SALE GRATIS Y HASTA UN BUEN NEGOCIO VENTA DE ARMAS Y EQUIPOS AL TENER UN EJERCITO DE OCUPACION, CON SANGRE LOCAL ENTRENAMIENTO Y EQUIPOS GRINGOS, HOY TENEMOS EN NUESTROS PAISES EJERCITOS SIMILARES A LOS EJERCITOS ESPAÑOLES EN LOS TIEMPOS DE LA COLONIA, CON OFICIALES DEL NUESTROS PAISES A LAS ORDENES DE UN IMPERIO EXTRANJERO.
Derechos de autor de la imagenAFPImage captionLa presidenta interina de Bolivia junto con el nuevo comandante en jefe de las FF.AA. del país sudamericano.
"No hay nada peor que una imagen brillante de un concepto borroso", afirmaba el gran fotógrafo estadounidense Ansel Adams.
Y en las últimas semanas aparecieron, con poca distancia unas de las otras, varias imágenes con una misma escena: distintos presidentes sudamericanos rodeados de mandos de las Fuerzas Armadas, mientras sus respectivos países atravesaban graves crisis políticas, sociales e institucionales.
La primera de estas imágenes se dio en Perú el 1 de octubre.
Pocas horas después de que el Congreso peruano suspendiera al presidente Martín Vizcarra por "incapacidad temporal", el mandatario publicaba esta foto en su cuenta oficial de Twitter.
El día anterior Vizcarra había decretado la disolución "constitucional" del Congreso y la foto ratificaba el "pleno respaldo al orden constitucional y al presidente" que le habían expresado los organismos militares y policiales.
Derechos de autor de la imagenANADOLU AGENCYImage captionVizcarra, sentado en el sillón presidencial, rodeado de los altos mandos de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional de Perú.
Una semana después, se repetía una escena similar en Ecuador.
En medio de las crecientes protestas contra la decisión del gobierno de eliminar los subsidios a los combustibles, el presidente Lenín Moreno anunciaba en un mensaje televisivo el traslado de la sede del gobierno de Quito a Guayaquil.
La decisión se sumaba al estado de excepción que el presidente había declarado pocos días antes en todo el país.
Pero lo que llamaba en particular la atención era cómo Moreno había decidido comunicar su iniciativa.
Derechos de autor de la imagenSECRETARIA GENERAL DE COMUNICACIÓNImage captionAdemás del vicepresidente, Otto Sonnenholzner, y el ministro de Defensa, Raúl Oswaldo Jarrín, el presidente ecuatoriano estaba rodeado por los mandos militares del país, en uniforme y de camuflaje.
Pocos días después, otro país sudamericano, otra crisis y otra secuencia parecida.
El presidente chileno, Sebastián Piñera, aparecía por la tele acompañado por el general del ejército Javier Iturriaga -en uniforme de camuflaje-, a quien dos días antes había designado como jefe de la defensa nacional en Santiago.
Piñera estableció el estado de emergencia en varias zonas del país, entre ellas Santiago. Era la primera vez que pasaba en la capital, desde que volvió la democracia tras el régimen de Augusto Pinochet.
"Estamos en guerra contra un enemigo poderoso", afirmaba Piñera, refiriéndose a los violentos enfrentamientos que se habían generado durante las protestas sociales que atravesaba Chile desde hacía varios días.
Y en Bolivia, el 12 de noviembre, otra foto emblemática, publicada en la cuenta de Twitter del político boliviano Oscar Ortiz Antelo.
Final de la publicación de Twitter número de @OscarOrtizA
Que muestra unos militares imponiendo la banda presidencial a la mandataria interina Jeanine Áñez.
Solo habían pasado 48 horas desde que el comandante de las Fuerzas Armadas anterior, Williams Kaliman, "sugería" públicamente a Evo Morales que abandonara el cargo para "pacificar" el país.
Entonces ¿entrañan esta serie de "imágenes brillantes" algún "concepto borroso"?
"Creo que se pueden interpretar de dos maneras, una negativa y la otra positiva", le explica a BBC Mundo Francisco Sánchez López, director del Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca (España).
"Si las interpretamos negativamente, se podría decir que el poder civil está supeditado al poder militar y que los presidentes necesitan el apoyo de los militares para poder mantenerse en el gobierno", sobre todo cuando ese poder es cuestionado por el Congreso, como en el caso de Perú, o por las protestas sociales, como ocurre en los otros países.
"Pero también puede tener una interpretación positiva", sigue Sánchez, "según la cual el presidente está mostrando que las Fuerzas Armadas están bajo control civil, sobre todo a la luz de los temores que siempre se han tenido en América Latina a las posibilidades de golpe de Estado".
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionLos gobiernos de Ecuador, Chile y Bolivia han utilizado con frecuencia las Fuerzas Armadas para intentar controlar las protestas de las últimas semanas.
Si bien cada país se está enfrentando a una crisis distinta y con rasgos propios, según Rut Diamint, investigadora principal de Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina, hay un elemento en común en todas ellas.
"Se trata de gobiernos débiles con partidos políticos muy volátiles que, frente a una situación de crisis, no saben cómo resolverla y recurren a las Fuerzas Armadas, que en muchos casos son la única institución que tiene cierta organización y que cuenta -salvo excepciones concretas- con el apoyo de la ciudadanía".
Escasa confianza en las instituciones políticas
Según el informe de Latinobarómetro 2018, un estudio realizado anualmente en 18 países latinoamericanos, la confianza en los partidos políticos (13%) y en los gobiernos (22%) está en sus mínimos en toda la región.
"El desencanto con la política ha llevado a la fragmentación de los partidos, a la crisis de representación y a la elección de líderes populistas", afirma el informe. "Estos datos dan cuenta de las crisis en la que se encuentran los sistemas políticos de la región, donde nadie es campeón".
Derechos de autor de la imagenREUTERSImage captionEn todos los países donde hubo protestas en las últimas semanas, se produjeron centenares de detenciones.
"Unos partidos volátiles y unos congresos que no tienen capacidad de tomar decisiones, que en algunos casos son definidos incluso como "escribanías" porque ratifican lo que dicen los presidentes, no son en realidad autónomos en la producción de legislación o de legitimidad", analiza Diamint.
"Todo eso conforma una debilidad institucional muy fuerte que hace que estas democracias no hayan tenido la consolidación que en algún momento se pensó que tenían", añade.
Por el contrario, las instituciones mejor valoradas según el Latinobarómetro 2018 son la Iglesia católica(63%) - con la excepción de Chile, donde los recientes escándalos de pedofilia mermaron su credibilidad-, las Fuerzas Armadas (44%) y la policía (35%).
El país que más confía en sus FF.AA. es Uruguay, con un 62% de aprobación, seguido por Ecuador (61%), Brasil (58%), Colombia (56%) y Chile (53%). El 44% de los ciudadanos de Perú también confían en sus militares, mientras que la menor confianza en las Fuerzas Armadas se registra en Venezuela (19%).
"Es normal que, frente a gobiernos que fallan en proveer los beneficios de la democracia y que a veces están vinculados a un empobrecimiento de la población o a actos graves de corrupción, las Fuerzas Armadas -aunque no en todos los países- levanten su consideración frente a la sociedad", labrándose un papel de autoridad moral, analiza Diamint.
Nuevo militarismo: "politización" de los militares...
Pero esta investigadora apunta a un fenómeno nuevo que se ha consolidado en los últimos años.
Ya a finales de 2018, en su ensayo "¿Quién custodia a los custodios?", Diamint aseguraba que, "si bien los golpes de Estado del pasado parecían desterrados", en el continente han ido emergiendo nuevas formas de poder militar.
Pero, ¿en qué manera las FF.AA. aumentaron su injerencia en la política?
Derechos de autor de la imagenNURPHOTOImage captionManifestantes chilenos exponen un cartel delante de un militar, durante las protestas contra el gobierno del presidente Sebastián Pinera.
"A través de la "politización" y de la "policialización" de los militares", aclara Diamint, que acuñó el término de "nuevo militarismo" para definir este fenómeno.
"En el pasado los militares daban golpes de Estado para tomar el poder con sectores que en general no llegaban a ganar las elecciones", le aclara Diamint a BBC Mundo.
"Ahora, en cambio, las Fuerzas Armadas ya no son aliadas de los perdedores, sino que son convocadas por los triunfadores de las compulsas electorales, quienes las utilizan para sus propios proyectos. En el caso de Brasil, por ejemplo, la participación de militares en el gabinete presidencial es impresionante".
Por su parte, "los militares terminan teniendo una relación directa con la toma de decisión y no cargan con las consecuencias de mal gobierno".
Sin embargo, las formas que asume esta relación varían según el país.
Diamint afirma, por ejemplo, que Hugo Chávez convirtió a las Fuerzas Armadas venezolanas en el instrumento de "mediación y apoyo político para la ejecución del proyecto bolivariano".
"Chávez empoderó a los militares y gobernó bajo la ficción de una alianza entre el líder, el pueblo y el ejército".
En otros procesos, en cambio, los militares se instalan como ejecutores de las políticas sociales, dominan la inteligencia estatal o se aseguran concesiones económicas.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionSebastián Piñera destinó el 7,1% del gasto del gobierno a las Fuerzas Armadas en 2018.
Es lo que muchos analistas coinciden en afirmar que ocurrió en Bolivia, durante los mandatos de Morales, y en Ecuador, donde Lenín Moreno nombró como ministro de Defensa a un ex-general -luego de 12 años de que este cargo fuese ocupado por civiles-, aumentó las asignaciones presupuestarias para las Fuerzas Armadas y reforzó la participación del Ministerio de Defensa en tareas de policía, inteligencia y gestión de riesgos.
Y justamente el gasto militar y la autonomía con el que se emplea son otros puntos decisivos para entender la actual relación de los militares con los gobiernos sudamericanos.
En 2018, el gobierno chileno destinó a las FF.AA. el 7,1% de su gasto anual, Ecuador el 6,4%, Perú el 5,5%, Bolivia el 3,9% y Colombia hasta el 11,6%, según datos del Banco Mundial.
Estas partidas son inferiores a las de salud o educación, pero superiores a lo que gastan para su defensa el gobierno de México (2,1%) o el de países europeos como España (3%), Alemania (2,8%) o Italia (2,7%).
Una de las consecuencias directas de la politización de las Fuerzas Armadas es, según Sonia Alda Mejías, experta en Seguridad y Defensa en América Latina del Real Instituto Elcano, la militarización de la democracia.
"Los gobiernos civiles, en democracia, tienen que garantizar el diálogo social", asevera Alda Mejías.
En cambio, los gobierno de Chile, de Ecuador o de Bolivia "están demostrando que en absoluto lo ejercen, sino que, en situaciones de inestabilidad, necesitan de la ayuda de los militares".
Además, lanzan el mensaje de que "cuando uno tiene el apoyo de las fuerzas armadas tiene asegurado el lugar que está ocupando". En este sentido los militares ejercen un "papel tutelar" de los gobiernos.
...y "policialización" de las Fuerzas Armadas
El otro elemento novedoso del "nuevo militarismo" sudamericano es la "policialización" de los militares.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionLa organización Amnistía Internacional acusa al gobierno chileno de lastimar deliberadamente a los manifestantes.
Esto quiere decir que "las fuerzas policiales, que de alguna manera están sobrepasadas, son corruptas o son asociadas al crimen organizado, no pueden resolver la situación de inseguridad", explica Diamint, y entonces los gobiernos recurren a las Fuerzas Armadas para hacer seguridad pública.
"Pero los militares no están preparados para esta labor", cuestiona Alda Mejías. "Son fuerzas distintas, con doctrina, formación, equipamiento distintos, entrenadas para derrotar mediante la fuerza máxima a otro ejército. Cuando en cambio son empleadas para reprimir a la ciudadanía, ¡son como un elefante en una cacharrería!"
"No están preparadas para imponer la ley, sino para aniquilar a un enemigo", coincide Diamint. "El uso de la fuerza es mucho mayor y, por lo tanto, terminan generando abusos contra los derechos humanos".
En Ecuador, después de varios días de protestas, Moreno decretó el estado de excepción y sacó a las calles las Fuerzas Armadas. Finalmente, el gobierno y los grupos indígenas y opositores llegaron a un acuerdo, pero el saldo de los 12 días de protestas fue de 10 muertos y más de 1.000 heridos.
Por otro lado, según la Fiscalía de Chile, al menos 23 personas han muerto desde que comenzaron las movilizaciones.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionUn tanque militar patrulla las calles de Bogotá, en Colombia, cerca del lugar donde fue herido el joven Dilan Cruz, quien finalmente falleció.
Cinco murieron a manos de agentes del Estado durante el estado de emergencia impuesto por el gobierno en los primeros días de la crisis y otras dos fallecieron mientras estaban detenidas en una comisaría.
Además, según el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) del país, al menos 2.300 personas han resultado lesionadas por el uso de la fuerza de policías en las marchas, y 220 de ellas tienen un trauma ocular severo.
Pero esto no impidió al presidente Piñera anunciar recientemente algunos proyectos de ley para disponer de las Fuerzas Armadas sin necesidad de decretar el estado de emergencia.
En Colombia, tras el paro general y las masivas protestas , el presidente Iván Duque decretó el toque de queda en Bogotá y ordenó el despliegue del ejército en la capital.
Y en Bolivia, una de las primeras medidas de Áñez como presidenta interina fue la de emitir un paquete de decretos que liberan de toda responsabilidad de sus actos a las Fuerzas Armadas involucradas en la represión de las protestas que encienden al país desde antes de la renuncia de Morales.
Una mirada a las fotos del pasado
Otra importante fotógrafa estadounidense, Sally Mann, suele afirmar que "las fotografías abren puertas al pasado, pero también permiten echar un vistazo al futuro".
Y cuando se habla de imágenes de militares en Sudamérica, sin embargo, es inevitable que vuelvan a la memoria otras fotos, en blanco y negro, que también fueron actos decisivos.
Derechos de autor de la imagenAFPImage captionEl general Jorge Rafael Videla jura como presidente de la Argentina, luego del golpe de estado militar del 24 de marzo de 1976. A la izquierda está el almirante Eduardo Emilio Massera y a la derecha el brigadier Orlando Ramon Agosti.
Como la de Augusto Pinochet presidiendo una reunión de la Junta Militar en septiembre de 1973, pocos días después del golpe de Estado contra quien le había nombrado jefe del Ejército.
O como la que muestra al general Jorge Rafael Videla mientras jura como presidente de Argentina acompañado por el almirante Emilio Massera y el brigada Orlando Agosti, miembros de la Junta Militar que derrocó a Isabel Perón con un golpe de Estado en marzo de 1976.
Pero, ¿hay alguna posibilidad de que estos acontecimientos se repitan?
Todos los expertos consultados descartan rotundamente que los militares puedan o quieran realizar actualmente un golpe de Estado.
Los profundos cambios en las sociedades, su proceso de democratización, el aumento de una clase media más amplia y formada, además de un escenario internacional distinto, son los factores esgrimidos para descartar, al menos a corto término, esta posibilidad.
La principal diferencia entre esas fotos de los 70 y las de hoy, resume Amint, es que ahora los militares "están sentados o parados detrás de presidentes electos, mientras que antes eran ellos los que derrotaban al presidente electo. O sea, ahora son socios de la democracia, mientras que antes eran los que la quebraban".