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jueves, 15 de diciembre de 2022

La trayectoria del Perú hasta ser la narco-economía, la economía informal y la economía ilegal más exitosa de Sudamérica

 




Un día Perú fue en el punto de entrada de los conquistadores españoles en Sudamérica, allí se creó en primer virreinato de la región, y era tan grande que iba del Pacífico al Atlántico, por el Amazonas, comprendía  lo que hoy es Chile, Bolivia parte de la Real Audiencia de Quito y el norte de Brasil.

En l565 cuando se  crea el virreinato de Nueva Granada, y ante el intento de Gonzalo Pizarro, de separar este Virreinato de España, mediante la rebelión de los encomenderos, y crear el primer territorio libre en AméricaLa creación del Virreinato de Nueva Granada o Santa Fe de Bogotá, que dividió a la Real Audiencia de Quito entre los dos virreinatos y le restó protagonismo a Lima, como el más importante virreinato y  puerto en Sudamérica, convirtiendo a Guayaquil,  Cartagena, Caracas, Panamá  como puertos entre el Pacifico y Atlántico y a  Bogota en  virreinato,  donde exportadores de azúcar, alcohol e importadores de negros hacían grandes negocios.

El increíblemente rico Virreinato del Perú, por donde salía la plata de Alto Perú, del Potosí, hacia México, Filipinas y China, por el Pacífico mientras al Atlántico salía por el Ríos de la Plata el Puerto de Buenos Aires, que luego se convirtió en Virreinato del Río de la Plata, perdió mucho cuando, Napoleón derrotó a España,   Inglaterra venció a España y Francia en Trafalgar y  descalabró a las colonias españolas, a  sus virreinatos mediante la expulsión de los jesuitas y financiando las guerras de la independencia de Hispanoamérica, y  China fue vencida por Ingaterra y dejo de importar la plata del Potosí.

 Desde aquellos días de la colonia,  en Perú se creó una burocracia, una aristocracia y un ejercito sumamente racista, sexista, machista, llenos de leyes, abogados, jueces, trampas, conspiraciones,  engaños,  filósofos de pacotilla, mentirosos, preñados de patriotismo estupefaciente, de fanatismo conservador,   de leguleyadas,  donde ser ateo, idólatra,  no católico,  mestizo, indio, negro,  mulato,  marica o puta,   fue ser lo último, lo primero, como canta la canción mas importante del Perú,  era ser CABALLERO DE FINA ESTAMPA UN LUCERO QUE SOMBREA BAJO UN SOMBRERO


CABALLERO, donde la prostitución y el tráfico de mujeres el trafico ilegal,  en especial de oro  se convirtió en centro de la vida pueblerina,  desde 1532 en que llegó la codicia convertida en  virtud de los aventureros y arriesgados conquistadores españoles
Esto se convirtió en economía ilegal a gran escala, desde  la guerra sucia contra Sendero Luminoso, en los años 90,

cuando esta guerrilla logró financiarse mediante el narcotráfico, y el tráfico de armas,   en especial en los pueblos de la Amazonía, que es la mayor parte de su territorio hoy en día
El trafico de mujeres y la esclavitud sexual fue patrocinada por el ejército peruano ,   como nos lo cuentan en Pantaleón y las Visitadoras.



Desde el día de su existencia como  Virreinato  de Lima, o como  República de Perú,  se convirtió en el país del saqueo, donde el que no roba peca,  como decían los españoles,  desde entonces vive una lenta e irreversible desintegración, una prolongada agonía que golpea a la mayor parte de la población. que ahora se desborda como emigrantes, pobres y desnutridos.


Esta desintegración y agonía,  se debe a que desde que Francisco Pizarro, convirtió a Lima en el centro del Virreinato, pero evolucionó a ser el tugurio mas grande de Sudamérica en el Pacifico desde tiempos  del Mariscal La Mar, el primer presidente de Perú, también, esta ciudad que es una mundo aparte del resto de este enorme país, que se creía la Roma, de la Costa del Pacífico, pero que ha perdido poder, debido a la explosión demográfica, la nueva ocupación del espacio, debido a las carreteras, el transporte, las comunicaciones, las migraciones, en especial a la Amazonía, y fuera del país, pero sobre todo,  a que Lima se convirtió en el más grande barrio miseria de Sudamérica, en el Pacífico.




Pero por primera vez un profesores rural, y campesino de Ayacucho,  de los altiplanos del Perú, ganó las  elecciones, alguien que no vivía en Lima, ni era parte de su burocracia, de su ejército, donde los oficiales,  que desde siempre son los mimados de la clase rica, aunque parezcan indígenas con uniforme, pues los aristócratas del Perú, son en su mayoría de aspecto indígena,  aunque tengan la piel blanca, porque  los indigenas, mestizos obscuros, pobres, o mulatos,  de este país, aprendieron a hablar, rezar, cantar, y hasta a caminar como sus caballeros limeños. 



Hoy Peru, el país que lleva 200 años de una descomposición social y geopolítica, que los ha convertido en el segundo productor mundial de cocaína, la droga que da de comer a miles de familias campesinas  y que ahora es el principal motor de la imparable economía peruana, la única que sigue viviendo un crecimiento en América Latina,  gracias a  actividades económicas  ilegales,  como el narcotráfico,  la minería ilegal, el trafico humano en especial de mujeres para la prostitución y de migrantes a los Estados Unidos y Europa, y sus remesas,  gracias a los comerciantes y trabajadores informales,  que son las que permiten a los peruanos llevar un bocado a la boca. Perú,  a igual que en  Colombia o Ecuador , sus países vecinos,  se vive el furor del narcotráfico, de a la corrupción  judicial, periodística, politica, policial y militar, al igual que Ecuador o Colombia va camino a una guerra civil disfrazada de Guerra al Narcotráfico,  alentada y financiada por Estados Unidos, el mayor consumidor mundial de cocaína.




La economía peruana tiene un motor fundamental hoy en día, los informales,  esos que todos los días tienen que salir a la calle a inventar que hacer, esos desempleados que rebuscan el pan de cada día de mil maneras, empezando por el robo, hasta el comercio informal, o la prostitución,  porque las otras actividades económicas solo dejan dinero a los ricachones de Lima, que ahora usando el congreso, una constitución de pacotilla, que les ha servido para concentrar la riqueza  y multiplicar la pobreza,  para convertir a los ricos con sus policías y militares en los dueños del país,  que  los alienta  a ser grandes productores de cocaína, de emigrantes pobres,  que recorren las calles de otros países como Ecuador vendiendo aguas y plantas medicinales, de informales que se pelean entre ellos por cargar una maleta y de presos por  una justicia que desde tiempos de la Colonia es una forma grosera de injusticia racial, económica, sexual, que desde la colonia es  una forma de venganza, pugna y represión política.
Desde  los tiempos de Fujimori, Perú se convirtió en un traficante de seres humanos, los peruanos se convirtieron en la principal fuerza labora de los campos en Chile, en la mayor cantidad de estudiantes migrantes  sudamericanos a la ex  URSS,  desde la dictadura de Velasco Alvarado, en los años 70, que convirtió a la URSS en su principal proveedor de armamento, y de becas para civiles y militares.
Luego de los cubanos y nicaraguenses, a los peruanos, se los encontraba en Rusia, Polonia, o Rumania,   se convirtieron en los comerciantes informales infaltables, en cualquier pueblo de Ecuador,  como peones en Chile, finalmente y desde el siglo XXI, son una buena parte de las olas migratorias que caminan por Centroamérica, y México, para entrar ilegalmente en Estados Unidos. Además, son productores de programas de televisión, noticieros, periódicos sensacionalistas, talk shows, donde la sangre, la vulgaridad, la decadencia fisica y moral de los peruanos, no solo en su aspecto, sino en su conducta y en su política,  se convierte en espectáculo publico.  Programas que son   producidos en Miami o en Lima, pero que atraen audiencia en toda Américia Latia, como el Show de Laura

y son imitados por lo peor de los seres humanos del resto de Latinoamérica, tienen el mismo efecto que las narconovelas colombianas, que muestran lo peor de Colombia, 


  o los narcocorridos mexicanos que cantan a lo peor de México.

 Perú, a pesar de su crecimiento económico, se convirtió en un exportador de pobres, informales y mendigos, que desde hace 500 años son los principales habitantes de sus calles y campos de este país. La desnutrición por generaciones es visible en el aspecto físico de sus habitantes  dentro y fuera de su país, algo similar a lo que pasa en los Andes de Ecuador o de Bolivia.
Escapar de Perú, es supervivencia. pues se trata de escapar de un país que es el segundo mayor productor de cocaína del mundo, del mayor productor de oro  ilegal de América, un centros de la esclavitud sexual  y trafico de mujeres, en Sudamérica,  que al igual que Rusia y su mafia que convirtió a la pornografía, el trafico de armas y la prostitución en el centro de sus suscios negocios,  el bajo mundo del Peru, convirtió a la cocaína, al trafico de oro,  a la prostitución en sus mayores fuentes de ingresos. y  junto con México, son el centro del trafico, secuestro y desaparición de mujeres  en toda América Latina.
Curiosamente el trafico de mujeres fue establecido y legalizado por el ejército peruano, y a este reclutamiento de mujeres para servicios sexuales, cambio el nombre de las prostitutas de ese país por visitadoras, como nos lo cuenta la novela y película Pantaleón y las Visitadoras.  Esto fue replicado por el ejercito del Ecuador, que frenó este trafico ilegal de mujeres mediante la legalización de la prostitución, a las que reconoce como trabajadoras sexuales, y les garantiza todos los derechos de cualquier trabajador en Ecuador,  el libre ejercicio de su profesión, a mas de asistencia médica y medicina preventiva para frenar las enfermedades de transmisión sexual en especial el VIH.  
Ecuador, Perú y Bolivia  viven un momento único en la historia, en que los indígenas se han convertido de peones, bailarines, músicos, y mendigos en actores políticos, en Bolivia ya son gobierno, en Perú están a punto de ser nuevamente derrotados, como lo han sido en repetidas ocaciones desde hace 500 años, y en Ecuador son el principal motor de cambio del país,  el centro de las movilizaciónes de la protesta, de la cociencia popular.



Esta son las razones profundas por las que ahora Perú vive una crisis que le va a afectar de manera irreversible,  que va a transformar a ese país de un país, de malnutridos,  pobres, mendigos, informales, ilegales dentro y fuera de su territorio, de racistas y machistas, de vulgares y sanguinarios explotadores visibles en los diarios,  televisión,  y el gobierno,  explotadores de niños,  indios y mujeres,  que temer ser un  país diferente como lo es Bolivia hoy, temen volver a reunir a los descendientes de los Incas en Ecuador, Perú y Bolivia y volverlos una fuerza.  Es por esto que Estados Unidos, y los de Lima, odian tanto al Gobierno de Pedro Castillo.  Pero el mayor odio a Pedro Castillo  viene de CNN y Fernado de Ricon un periodista de esta transnacional de las comunicaciones,  que hace en ese medio el mismo papel que LA MALINCHE,  la mujer que ayudó  a Cortez a conquistar a los Aztecas,  Fernado del Rincon ayuda a los norteamericanos a mantener a los países latinoamericanos bajo su control, mediante CNN.que  es la que quita y pone presidentes en los Estados Unidos, como por ejemplo a Biden y  en América Latina.
Desde la guerra de Irak, ha llevado a Estados Unidos  a guerras, tal como antes lo hicieron los periódicos norteamericanos, que motivaron la invasión de Texas, California, Arizona, Nuevo Mexico, Nevada, Colorado, y otros estados que eran de Mexico,   y en la Guerra Hispano Noreteamericana donde Herts y PULITZER, empujaron a Estados Unidos para invadir Cuba,


publicando noticias falsas y reales sobre lo que pasaba con los norteamericanos que tenían propiedades o minas en esos territorios mexicanos. Esto fue posible porque Estados Unidos inventó la imprenta mecanizada, el telégrafo y creo la mayor línea férrea del mundo, que cambió la velocidad a la que llegaban y se difundían las noticias.  
Hoy Estados Unidos,  el inventor de la radio, el cine, la televisión y la INTERNET, usa estos medios para que los países adopten una forma de elegir gobiernos en que los medios y la propaganda son los que finalmente ganan las elecciones, no el candidato, pero de igual manera, si el presidente atenta contra la llamada libertad de prensa, esto es contra los dueños de los medios, que por lo general son los ricos del país o las cadenas internacionales, o si los presidentes son de izquierda, porque en los países comunistas, el estado era el dueño de los medios,  o son gobiernos fanáticos musulmanes, de inmediato hace una campaña para derrocarlos, que es lo que ha llevado a la caída del gobierno de Pedro Castillo.




 




 


miércoles, 2 de noviembre de 2022

Ecuador está también golpeado por la fractura y crisis familiar creada por la pandemia, la crisis económica y la delincuencia que arrasan a Ecuador

ECUADOR vive una descomposición social que parte de la descomposición familiar, pues los hijos se convierten en ninis esto es personas que no estudian ni trabajan, en pandilleros, en emigrantes, y hasta en sicarios 
La descomposición social del Ecuador parte de la descomposición familiar.   La pandemia, la crisis económica, el narcotráfico, la mala educación, el caos en la atención en salud, la corrupción en las autoridades, desde los policías hasta el presidente, que se convirtió en multimillonario mediante un acto de corrupción, mediante un feriado Bancario en Ecuador.
El precio de cocaína, que aumentó a incrementarse el valor del dolar y el consumo de drogas en los países desarrollados, han convertido a Ecuador en  gran exportador de drogas, además en un semillero y exportador de delincuentes, que se mezclan con la gran migración, que por primera vez, incluye a menores, ya no sólo a adultos y mujeres,  como fue con las migraciones anteriores desde los años 60,  para trabajar como brazeros durante la Guerra de Vietnam, o por el fraude bancario en los años 90, que envió a Europa una gran ola de mas de tres millones de ecuatorianos, sobre todo  de mujeres migrantes ecuatorianas, para cuidado ancianos, servicios domésticos, trabajo domiciliario, o en servicios turísticos, incluida prostitución.
Hoy la pobreza, el desempleo, la violencia, han creado una nueva ola migratoria de Ecuador a Estados Unidos o Europa, pero esta vez los menores, como niños y adolescentes, son parte de estas olas, algo que no era común antes.

“Dicen que la familia es la base de la sociedad, pero la casa es el lugar donde nacen la mayoría de los monstruos del mundo”

  • Alicia Hernández
  • HayFestivalArequipa@BBCMundo
Kathy Serrano con una biblioteca al fondo.

FUENTE DE LA IMAGEN,KATHY SERRANO

Pie de foto,

"El dolor de la sangre" es la primera novela de Kathy Serrano

"Si alguien pregunta: '¿Qué son esas heridas que traes en el pecho?', la respuesta será: Son aquellas que me hicieron en la casa de quienes me aman".

Desde que era niña, la casa fue un lugar del que resguardarse para Kathy Serrano (Venezuela, 1968), con cosas hermosas pero también con violencia.

Tanto que, con apenas con 16 años, se fue a vivir sola a Caracas. El periplo migrarorio siguió hasta la antigua Unión Soviética y terminó en Lima (Perú) donde vive desde 1994.

En su primera novela, "El dolor de la sangre", la protagonista, Martha, es una venezolana que vive en Perú y rehúye de su país y de encontrarse con su hermano violento. Hasta que le hacen el encargo de unas fotos que la obligan a regresar.

Martha se ve enfrentada con una Venezuela actual (aunque atemporal) de la que tiene recuerdos, pero a la que no pertenece, en un viaje donde, además, debe enfrentar los monstruos del pasado.






BBC Mundo habló con ella en el marco del Hay Festival Arequipa, que se realiza entre el 3 y el 6 de noviembre en esa ciudad peruana.

Línea

La idea de esta novela ya te rondaba en la cabeza hace tiempo, ¿no?

El primer capítulo lo escribí ya en 2018, en un vuelo yendo hacia Ecuador, pero sin duda hay algo que viene de toda la vida.

Tengo un hermano violento. Y cuando llegué a Caracas escribí una obra de teatro de la relación de una mujer con un hermano de estas características.

Luego empieza la obsesión con el tema del retorno. Escribí sobre ello, pero me robaron en casa y perdí todo lo que tenía escrito. Me quedaron cinco cuentos que no creo que publique.

Hace cinco años me dediqué solo a escribir y, de nuevo, aparece esa obsesión del retorno, con la idea del camino recorrido, de la infancia.

Y, aclaro: no es autobiográfica, por si acaso. No me he enamorado de mi hermano (ríe).

Portada del libro "El dolor de la sangre"

FUENTE DE LA IMAGEN,EDITORIAL PLANETA

Pie de foto,

Portada del libro "El dolor de la sangre"

Aun así, hay muchas similitudes entre la protagonista, Martha, y tú. Ambas se van pronto de casa, el tema del hermano violento, ambas acaban viviendo en Lima y no regresan a Venezuela, la evitan incluso. ¿Qué hay de Martha en ti y viceversa?

Hay mucho. A veces siento que definitivamente nos agarramos de las cosas que vivimos. Como artistas tomamos las cosas que nos han marcado, nos han roto.

El hogar, la infancia, la familia se quedan en tu alma, en tu cuerpo. Son los que nos nutren, nos resquebrajan y nos dejan cicatrices.

Hay muchas cosas que yo he fagocitado de mí para crear a Martha. No es muy cotidiano que a los 16 años te vayas a vivir sola a un ciudad como Caracas. Soy migrante desde que tengo 16 años y eso ha marcado mi forma de ser, mi alma.

La violencia la he conocido desde niña y he visto y vivido cosas fuertes y no solamente mías sino de otras personas. He visto la violencia reflejada en otras familias, en otras mujeres, en amigas.

A su vez, Martha tiene cosas que me habría gustado tener. Como saber fotografía o el tipo de fuerza interior que tiene. Ella surge de mis propios miedos y de mis propias experiencias.

En 2012 ibas a dirigir una obra de teatro de una dramaturga peruana. Es curioso, porque también llevaba la palabra "sangre" en el título.

Ahí llevaba 10 años de no ir a Venezuela.

Cuando terminé de leer la obra, sin hablar con nadie, me levanté de la cama, me puse un buzo deportivo y me fui a una agencia en un centro comercial y me compré un pasaje a Venezuela.

Además del hermano que, lamentablemente, es violento, tengo otro que me adora. Y a este le pedí que me acompañara en el periplo a mi ciudad natal.

Necesitaba ir, volver y confrontar. Pero no en plan bronca, sino con mi vulnerabilidad, con recuerdos gratos y no gratos. Confrontar ese recuerdo para poder llegar más liviana a Perú.

Fue un viaje de hacer las paces interiormente con una serie de recuerdos y cosas que nos tocan. Ahora se habla más de la violencia que nos toca vivir a las mujeres, pero esa violencia la hubo siempre.

Precisamente la novela está salpicada de violencia, no sólo física, sino un abanico de violencias amplio y sutil.

Me interesa como ser humano y como artista tocar el tema de la violencia, que me obsesiona. Visibilizarla, hablar de ella. Es transversal a nuestra existencia como mujeres y lo es para los niños.

Me interesaba hablar de ese espacio cerrado que es la casa, que es la familia. Desde que tengo uso de razón se dice que es la base de la sociedad, el lugar donde deberías estar segura, donde no debería suceder absolutamente nada que pudiera dañarte ni psicológica ni físicamente, pero creo que ese es el lugar donde nacen la gran mayoría de monstruos a nivel mundial.

Tocarla, pensarla, reflexionarla, compartirla. Hablemos de esa violencia.

Kathy Serrano en su despacho en Lima.

FUENTE DE LA IMAGEN,KATHY SERRANO

Pie de foto,

Kathy Serrano vive desde 1994 en Lima, Perú.

En el libro también aparece la violencia al migrante, no solo por el país de acogida, sino de los compatriotas que se quedan en el país natal…

Mi migración ha sido distinta a la de mis compatriotas, pero sí he vivido que no se me dé un trabajo o un espacio por ser extranjera. Es algo disimulado y te enteras después, pero pasa.

Luego decides quedarte en el país, pero nunca vas a pertenecer porque no naciste ahí.

Pero, al regresar, como hice yo a Venezuela en 2012, te dicen cosas como "es que tú ya no eres de acá, no has estado en la familia". Eso me dijo una hermana. Ya no eres.

Otra gente que me dice que ya no hablo, no me muevo, no me visto como venezolana. Y hay otra sensación, una que no tiene palabras. Sentía que no había lugar para mí, que no te muestran el lugar. Llegué a sentir miedo del país.

Amo Venezuela y amo Perú, pero siento que no soy exactamente de ninguno de los dos lados.

Es un no pertenecer doloroso, no poder sentirte totalmente aceptada en ningún lado. Es un no ser.

Luego Venezuela se me vino encima y me di cuenta de que por años habría reprimido mi venezolanidad para adaptarme al lugar donde estaba viviendo. Ahora me estoy dejando fluir.

Martha sufre un curioso proceso con las palabras. Olvida cómo se dicen algunas cosas en Venezuela y las dice al modo de Perú. Las palabra, ¿se olvidan y se arrinconan para no recordar o para sobrevivir en el lugar nuevo?

Creo que son ambas cosas. Hay muchas cosas que he olvidado como mecanismo de defensa. El olvido es una manera de sobrevivencia.

Por ejemplo, a mí se me escapó un "estoy arrecha" (estoy enfadada) y en Perú es otra cosa (estar excitada). La gente me miró sorprendida. Cuando llegué a Lima, en 1994, no había apenas venezolanos. Lima era otra. Ahora se ha llenado de acentos.

Son palabras, tonos de voz, modos de hablar. Los venezolanos hablamos más directos, frontales. En Perú es distinto y también modifiqué esto. Te tienes que adaptar.

Fui adormeciendo mi venezolanidad. No sé si fue para encajar o para gustar, para mimetizarme para sobrevivir.

Pero dices que luego "Venezuela le cayó encima"…

Cuando pasa lo de Venezuela (la crisis de estos últimos años) empiezo a sentir en el pecho que algo se resquebraja, se rompe.

Vista de Caracas con la cordillera del Ávila al fondo.

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,

En Caracas, Venezuela, ocurre parte de la acción del libro cuando Martha, su protagonista, debe regresar.

Hablaba con mi familia y les decía lo que había visto y vivido cuando estudiaba en la Unión Soviética y me decían que no, que no iba a pasar algo así.

Luego la gente empezó a migrar y a caminar por las carreteras, la gente con sus niños en brazos.. Todo me resultó sumamente doloroso. Y me vi confrontada conmigo misma cuando llegaron a Lima.

Es como si rompieras un huevo y saliera de dentro una mariposa de colores.

Venezuela me cayó encima para que mi venezolanitud volviera a salir, fuera más libre. Soy una peruana que nació en Venezuela. Es doloroso.

Hay una escena, en una cafetería caraqueña, en la que todo es chévere. Hasta que una simple pregunta desata los demonios de todo el mundo.

Quería que una palabra explosionara todo. Es lo que está debajo y hay capas y capas.

Detrás de la alegría, de lo lindo y lo chévere está el dolor, la tragedia. Y, el hecho de que seamos así, el "de todas maneras lo pasamos chévere", ha perpetuado esta situación tantos años.

Hace un retrato exhaustivo de Venezuela, bastante detallado para quien la conoce, con luces y sombras. Pero nos coloca en un tiempo indeterminado, no sabemos el año, quién gobierna.

No tenía ganas de contar eso, eso es otra novela para la que me tendría que encerrar, estudiar y ser muy minuciosa.

Lo que muestro es una Venezuela híbrida. Me interesa más la sutileza, la sugerencia.

La mamá y la abuela de Martha son colombianas. En un momento del libro se refleja el rechazo de la migración colombiana por parte de los venezolanos… ¿Tenemos memoria corta?

Eso tiene que ver con mi familia. Mi abuela, mamá y bisabuela eran colombianas. Ellas eran muy pobres y vinieron a Venezuela caminando. Quise usar eso.

Cuando era niña, en el Táchira (estado fronterizo de Venezuela con Colombia), todos eran extranjeros: portugueses, alemanes, turcos, chinos.. Pero había algo doloroso que era esa pugna con los colombianos. En el trato, los apodos, el miedo que se le tenía.

Para la novela hice una investigación amplia y hablé con diferentes personas sobre esto.

Esta cosa es de ida y vuelta. Hoy yo te maltrato y mañana tú me maltratas. No hemos aprendido nada.

El venezolano vivió una época de oro con mucha abundancia, allí llegaron muchos migrantes que hicieron fortunas, pero hubo otros que lamentablemente recibieron rechazo.

Ahora es al revés, este pueblo que tuvo tanto, que no estaba acostumbrado a migrar, salvo para vacaciones o estudiar, le tocó una lección súper dura. Van a otros lugares y reciben puertas abiertas, pero también rechazo.

¿Te sirvió este libro para sanar, para redimirte de tu propia historia?

El acto de escribir sí que puede servir mucho para liberarte, para transformar aquella parte de la historia que te hace daño, que te duele y la tienes ahí guardada.

Hay por ahí (en el libro) algunas escenas que son fuertes. No quise hacer autoficción, por eso transformo cosas.

Por ejemplo, Rodrigo (el hermano de Martha, la protagonista), que está inspirado en este hermano mío, llevan la misma inicial. Pero al escribirlo no me nacía mostrarlo mucho. Retrasé su aparición. Me gustaba jugar mucho a través de los sueños. Jugar con las cosas en el mundo real y onírico.

Dentro de esa limpieza, esa redención y sanación, también hay una oda de amor a tu país natal, Venezuela. Todo está granado de comida, música y olores de ese país.

Fue algo que fue surgiendo. Y nace del viaje que hice en 2012 con dos de mis hermanos, donde volví a sentir los sabores y olores del país. Yo siento que eso es parte del amor.

Igual que la música. Yo quería que Martha silbara cuando estaba en el viaje, que el sonido siempre la acompañara, esa cosa de olor a maracuyá en Lima que se transforma en parchita en Venezuela, el color de Venezuela, el mar, la arena, esa coralina que pisas y no te quema, la belleza.

Siento mucha belleza y mucho amor. Quería hacer un trenzado entre el amor, la belleza y la violencia.

viernes, 14 de octubre de 2022

Cómo los latinoamericanos se convierten en audaces y desquiciados invasores de USA.

La crisis producida por la pandemia y la crisis económica en América Latina tiene dimensiones extraordinarias, y esta fabricando olas migratorias, pero sobre todo migrantes. con la capacidad de resistir todo,  esto los convierte en los más peligrosos invasores de Estados Unidos, pues son gentes que escapan de infiernos llamados países latinoamericanos, que ahora expulsan a sus habitantes,  convirtiéndolos en invasores, como un día lo fueron Los Mongoles, o los Vikingos,los Conquistadores Españoles o los colonos europeos de América y Oceanía, que enfrentaron la necesidad de salir de sus zonas de  sus reinos y convertirse en feroces guerreros, bandoleros, invasores o asesinos.  





Selva del Darién: migrantes cuentan que vivieron el "infierno en la tierra"

Hasta la fecha, unos 134.178 migrantes transitaron el Tapón del Darién, una selva que divide Colombia y Panamá, considerada uno de los trayectos más peligrosos del mundo. La cifra es superior a los 133.726 que cruzaron en 2021, según datos oficiales. France 24 fue al encuentro de aquellos que se lanzaron a la arriesgada travesía.

Caminar para vivir. En Puerto Limón, una comunidad de pangueros en Darién, Panamá, se ha convertido en un pequeño paso hacia la esperanza. Allí desembarcan diariamente decenas de 'piraguas' que transportan a los migrantes que recién salieron de la selva del Darién por Canaán Membrillo y encuentran su primer contacto con la naturaleza.  

El venezolano Wyleiton Jimenez llegó con su esposa y su pequeña hija de un año. En su rostro denota cansancio y temor mientras espera el transporte que las autoridades panameñas brindan para trasladar a los migrantes hacia el Centro de Recepción de Migrantes San Vicente.  

"Largas caminatas, por fango, lodo, personas muertas, animales, de verdad que es un riesgo, es jugar con la vida de la persona", dice con la voz entrecortada. "No fue fácil, esa responsabilidad como padre. Pido perdón a mis hijos, esto que vimos en esa selva no se lo deseo a nadie", agrega mientras sostiene en brazos a su bebé.

Los migrantes que sobreviven al cruce del Tapón del Darién son asistidos por autoridades y organizaciones locales.
Los migrantes que sobreviven al cruce del Tapón del Darién son asistidos por autoridades y organizaciones locales. © Jorge Hurtado

Jimenez era transportista en Venezuela antes de cruzar la selva. Vendió todas sus pertenencias para financiar el viaje que se suponía iba a ser "seguro". "Hay personas que engañan, te ofrecen paquetes, te dicen que en dos días llegas y hoy es el noveno día y ya estamos acá. No tenemos comida, comíamos galletas que compartimos entre hermanos", explica.  

Según él, el paso por la selva, además de ser peligroso, es más caro que el presupuesto inicial de 2.500 dólares que había calculado. "Nos convertimos en un comercio para estos pueblos, cada parte donde llegas una comida cuesta cinco dólares, una agua otros cinco. El que no tiene, no come, lamento mucho esto, pero somos un comercio para esa selva", expresa.  

"Pudimos ver a cientos de personas, incluidos niños, niñas y mujeres embarazadas, que necesitaban atención médica. Tras caminar varios días, muchos llegan deshidratados, con heridas, picaduras graves de mosquitos y tobillos hinchados. Muchas personas son atacadas por criminales, quienes los roban, amenazan y, en decenas de casos, abusan sexualmente", escribió en El País Juan Pappier, investigador de Human Rights Watch.  

"La verdad es muy difícil, vi como cinco muertos, niños, las personas muy pesadas no lograban llegar hasta donde íbamos nosotros. Quienes nos guiaron nos llevaron hasta cierto lado, decían que eran cuatro horas y tomamos dos días en llegar, pasamos tres días sin comer, tomábamos agua de río. No cualquiera logra llegar", expresa Marco Vitora.  

Vitora viajó con su hermano y otros amigos de Venezuela. Pensó que su juventud y la condición física le permitirían un mejor tránsito por la selva, pero resultó en una de las experiencias más traumáticas de su vida. "Es muy difícil, el que quiera venir tiene que pensarlo dos veces", concluye.

Marco Vitora, uno de los migrantes que logró cruzar el Tapón del Darién, muestra una foto en su teléfono móvil.
Marco Vitora, uno de los migrantes que logró cruzar el Tapón del Darién, muestra una foto en su teléfono móvil. © Jorge Hurtado

El joven tuvo que auxiliar a madres que cargaban recién nacidos en brazos. Una de ellas es Marla Fernández, quien animada por su esposo en Estados Unidos se adentró en la selva. "Los niños sufren mucho. No le deseo a ninguna madre que meta a sus hijos en la selva. Uno entra y no sabe si vamos a salir", cuenta Fernández en una carpa de asistencia humanitaria en el Centro San Vicente.

Según recuentos de las autoridades panameñas, en 2021 unos 29.000 niños cruzaron este peligroso trayecto. La mayoría fueron asistidos por las organizaciones humanitarias al salir de la selva debido a las heridas causadas en el trayecto.  

"Tenemos casos de niños no acompañados. En el transcurso de la ruta en la selva, hay muchos que avanzan, padres que se quedan y mandan a los hijos con otras personas. Cuando llegan acá a la estación, nosotros, como país responsable, en conjunto con el Seniaf y la unidad de niñez y adolescencia, recibimos a estos niños y son enviados a una casita que tenemos hasta que verifiquemos dónde están los padres y poder entregarlos a un familiar", indica Víctor Gómez, del Servicio Nacional de Fronteras Panamá (Senafront).

Animada por su esposo, Marla Fernández se lanzó a cruzar el Darién con su pequeña hija en brazos.
Animada por su esposo, Marla Fernández se lanzó a cruzar el Darién con su pequeña hija en brazos. © Jorge Hurtado

Pero no solo los niños son los más vulnerables a este trayecto, considerado uno de los más peligrosos del mundo. Cada día son más la cantidad de mujeres que dicen ser víctimas de agresiones sexuales mientras cruzan el tapón del Darién.  

Grizveliz Oropeza tiene 17 años y es la segunda vez que emigra. Se encontraba en Ecuador como migrante venezolana pero sus familiares insistieron en llegar hacia Estados Unidos. "Un indígena me ofreció plata para acostarme con él. No me querían dejar de la playita porque quería que yo me acostara con él. De verdad que sí violan a las mujeres, sí las violan. Yo tuve suerte, pero nos sentimos humilladas", cuenta Oropeza.  

"Las denuncias son de robo por parte de originarios del sector que se aprovechan de su situación, algunas femeninas presentan denuncias de violación. El servicio tiene patrullas en esos sectores, pero la selva es tan extensa que no es un lugar exacto donde los delincuentes actúan", responde Gómez, del Senafront.  

Según cálculos de las autoridades panameñas, diariamente cruzan la selva unas 1.200 personas, el 70% procedentes de Venezuela. Recientemente los 'coyotes' habilitaron nuevas rutas por la selva y los centros de recepción entran en apuros por la poca capacidad de atención. 


 

Cómo del poder de CNN puede derrocar gobiernos en América Latina

En el sigo XIX Pultitzer el dueño del periódico más leído en Estados Unidos en ese momento, impulsó a Estados Unidos a invadir Cuba, mediant...