ANALISIS ESCRITO. La amenaza biológica, como son las pestes y la extinción, la amenaza económica traducida en desempleo y migración, y la amenaza politico-tecnológica, que se traduce en 5G, Internet, carrera armamentista, bloqueos, injerencia extranjera, clima, descarbonización, son los factores a tomar en cuenta en las elecciones en el continente Americano.
Pero el problema de la corrupción , la deshonestidad y la injerencia extranjera, son el punto de partida de todas las discusiones de los candidatos presidenciales. pues esta es al parecer la principal patología del Continente.
Esta patología que es una herencia cultural de los conquistadores y colonos europeos que creían que todo les está permitido en América porque el rey está muy lejos y Dios muy arriba, al igual que el racismo, el sexismo o machismo, y el intervencionismo, que son problemas que no se han podido resolver en 250 años desde. 1776.
El enriquecimiento rápido fue lo que atrajo a los colonos europeos a vivir las fiebres del oro en Norte, Centro y Sudamérica, y tras ella la siembra de caña de azúcar, trigo cebada y uvas para la producción de alcohol, nos convertimos en el continente alcohólico y ahora hemos evolucionado al continente drogadicto, con la cocaína, anfetaminas y la marihuana a la cabeza.
Pero la pandemia de covid 19 ha convulsionado este continente como a ningún otro, convirtiéndolo en el mayor cementerio y sitio de contagio del planeta.
En Estados Unidos que tendrá elecciones en 5 semanas, las muertes, los enfermos, los contagiados y los desempleados pondrán el nuevo presidente, y lo mismo pasa en Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil, Chile que tienen cerca elecciones.
Pero las campañas electorales se han vuelto una locura, primero porque el distanciamiento social cambió su formato, luego porque son ahora extremadamente caras, en especial en Estados Unidos, que pasó de costar 1800 millones de USD a 3400 millones,pero además porque el poder judicial ha servido para perseguir a los opositores, en países como Brasil, Argentina, Bolivia, Ecuador, Colombia, Perú. Porque los medios ahora hacen campañas políticas no información imparcial, ni verificada, ni nada de eso. Porque los candidatos no confían en el sistema electoral empezando por Donald Trump, que advierte que habrá fraude con el voto por correo, en tanto en América Latina, los fraudes están a la orden, desde las elecciones de Brasil, pero llegaron a ser descarados cuando la OEA, amparo el golpe de estado, la manipulación de mesas electorales y de ánforas para obligar a nuevas elecciones sin Evo Morales.
Pero esto es nada con relación a lo que pasa en Ecuador donde para evitar la participación de Correa en las elecciones de febrero 2021, se usa sentencias judiciales, eliminación de partidos, campañas mediáticas, y en especial la mentira y el odio como armas políticas.
El robo de 532 millones de USD a la policía de Ecuador y el compromiso del gobierno de Moreno de recompensar la pérdida de inmediato, nos muestra que la policía al igual que el ejército son los que deciden quien es el presidente y quien no. El presidente es el que los tienen contentos a las y a la FF.AA. y a Embajada de USA, si no es así corre riesgos.
Pero la pandemia tiene como solución y alivio a la ciencia. Por primera vez en la historia, la opinión científica pesa mas que la política o económica,
Esta opinión científica nos muestra que la salud del pueblo al igual que su educación tiene que ser responsabilidad de los gobiernos, no de empresas privadas, y los capitalismo reaccionan culpando a chinos, negros, o hispanos, los primeros por ser el lugar de origen de la peste, los negros por alterar el orden público, y a los hispanos por ser ilegales.
Esto se debe a que los hispanos al igual que los árabes y los africanos, son los inmigrantes más numerosos y conflictivos, pues no tienen ni el color de piel, ni el idioma inglés, ni el dinero suficiente para mudarse a países anglosajones o europeos.
Pero lo mas grave de estas elecciones es que los ejércitos y policías del Continente Americano le quieren meter mano a la elecciones, lo hemos visto en Bolivia, en Perú ,el ejército sostiene a Vizcarra, en Ecuador a Lenin Moreno, pero ahora está en conflicto con la policía, que perdió 532 millones de dólares, de la formas mas ingenua e infantil, en una estafa hecha por un quiteño sin titulo profesional ni estudios universitarios avanzados. Para Donald Trump, su victoria dependía de derrocar a Maduro y uso el ejército, paramilitares, bloqueo y chantaje, hasta de Guaidó , un individuo autodenominado presidente, de la OEA, la ONU, la comisión de derechos humanos y los gobiernos agrupados en PROSUR, pero sin éxito hasta el momento. Resta por ver cuál será el impacto del triunfo la derrota de Trunp en las elecciones de USA, pues si falla, van a caer de inmediato Bolsonaro, Moreno, Piñera, Viscarra, Añez, y pueden volver Lula, Correa, Morales o sus leales partidarios.

El golpe de Estado en Bolivia modificó el tablero político y electoral; sin embargo, el MAS se mantiene en el podio de la intención de voto.
A estas alturas del año, Bolivia debería estar a las puertas de una cita electoral que nada tendría que ver con la presidencial. Lo previsto, según el cronograma del año pasado, era que en la segunda quincena de este marzo se celebraran las elecciones subnacionales (departamentos y municipios). Sin embargo, la interrupción del orden democrático alteró absolutamente todo lo planificado, y estamos ahora a menos de dos meses para decidir quién será el próximo presidente de Bolivia.
Estos son unos comicios totalmente anómalos por muchas razones: (i) llegan bajo la gestión de un Gobierno no electo; (ii) están muy próximos a la elección anterior (20 octubre de 2019); (iii) no compite quien fuera el principal elector del país en los últimos 15 años (Evo Morales quedó proscrito incluso para ser candidato a senador); (iv) muchas instituciones (MIT, CEPR, CELAG) han demostrado que no hubo fraude en contra de lo que la OEA manifestó sin prueba alguna; (v) existen muy pocas garantías democráticas debido al alto grado de persecución judicial contra dirigentes del anterior Gobierno y; vi) Bolivia está envuelta en una grave crisis institucional y política.
Después de todo gran sismo es fundamental conocer e identificar cómo se han reacomodado los sentidos comunes de la ciudadanía en todos los planos, desde lo ideológico, las subjetividades económicas y, por supuesto, hasta las preocupaciones cotidianas. Es por ello que, a continuación, vamos a presentar algunos rasgos característicos de la Bolivia de hoy en base a la encuesta elaborada por CELAG (2.000 casos, presencial, en todo el país, tanto rural como urbana).
1) Nuevamente se constata algo que ningún golpe de Estado puede lograr: hacer desaparecer a la principal fuerza política del país de un plumazo. El candidato por el MAS, Luis Arce, tiene una intención de voto del 33,1%, y muy por detrás queda Jeanine Áñez, con 20,5%; luego le siguen Carlos Mesa (17,4%) y Fernando Camacho (7,4%). Aún es pronto para saber si esa diferencia le permite a Arce ganar en primera vuelta (requiere superar 40 puntos con diferencia de 10 sobre el segundo); pero lo que sí se puede afirmar es que, por ahora, es la opción electoral con más apoyo en el país, como lo ha sido en los últimos años.
2) Arce tiene aún espacio para crecer en votos. Su techo electoral está próximo al 40%. Pero debemos tener en cuenta que el nivel de desconocimiento es muy alto (casi 25%), y, por ende, aún tiene mucho margen para subir en intención de voto. Arce tiene la ventaja de contar con una evaluación muy positiva como ministro de Economía (54,8%), y además, en términos comparativos, la población boliviana le ve con mayor capacidad de gobernar y mayor compromiso con los necesitados que sus rivales.
3) Por su parte, Áñez se perfila como la gran competidora para Arce. La actual presidenta de facto no tiene tanta intención de voto (20,5%) como potenciales votantes (40%). Su techo electoral duplica a su intención de voto. Y la única razón es simple: ella se convierte en la probable canalizadora del voto útil contra Evo. Este fue el fenómeno político que marcó la elección anterior y que provocó que el espíritu de la segunda vuelta se colara en la primera. Y esta vez la gran incógnita está en saber si los votantes paceños afines a Mesa estarán dispuestos a apoyar a Áñez (la candidata del Oriente). No obstante, Áñez también tiene sus puntos débiles: por un lado, casi dos tercios (64,6%) creen que ella no debería haberse postulado como candidata a presidenta y, por otro lado, más de la mitad (54,4%) cree que ella hará fraude en la próxima elección.
4) En Bolivia existe una gran sensación negativa (angustia y enojo) en torno a varios problemas: violencia contras las mujeres (80,4%), potencial devaluación de su moneda (68,5%), temor a perder el empleo (63,3%). Y, además, el 82,6% cree que sigue habiendo racismo y que ello es algo a superar, el 85,5% considera que los bonos sociales son necesarios, y sólo un 31,1% piensa que las privatizaciones mejoran el funcionamiento de la economía.
Estos son ejemplos claros que demuestran que el proceso de cambio en Bolivia no pasó en balde, y aún predominan estos sentidos comunes en el imaginario colectivo. Eso hace que el panorama electoral sea más favorable para Arce que para el resto. Aunque visto lo visto en los meses pasados, todo puede pasar en esta próxima contienda electoral; antes, durante y también después.

