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martes, 6 de diciembre de 2022

El Salvador: el impresionante despliegue de 10.000 soldados por parte de Nayib Bukele contra las maras en el futuro de la guerra al narcotráfico y las pandilla en América Latina y Ecuador

Soldados cercando Spyapango.

El factor desencadenante de la violencia criminal en Ecuador es la llamada Guerra al Narcotráfico, donde Estados Unidos, pone las balas, controla el ejército, la policía, los medios, los jueces, tiene bases militares, controla 200.000 km2. y pone el presidente, los generales, los policías, los fiscales, los periodistas, las armas, el equipamiento, el entrenamiento, las balas, y el precio de la droga, que es el principal problema, pues mientras la cocaína valga mas que el oro en ese país y Europa, es imposible detener el narcotráfico.   Gracias a este precio, hay  enormes ganancias para los narcos, ellos tienen mini-submarinos, avionetas, lachas rápidas, laboratorios, plantaciones, sicarios, fiscales, generales, políticos,  microtraficantes, armas poderosas, explosivos y hasta emigrantes. a los que prestan dinero para el viaje, los  llevan para que sean mulas y los convierten en esclavos en los países donde venden su froga, tienen tal capacidad que facimente  burlan al la guardia fronteriza o a la guardia costera e incluso a los radares de Estados Unidos y Europa.

A no dudarlo la paz nace de la legalización de la producción, transporte, y consumo de drogas, que obliga a los productores, transportistas, vendedores y transportadores de droga a legalizarse, a vender a aquellos países donde las dogas ya son legales, como la marihuana, el alcohol, el tabaco, algunos medicamentos opiáceos, algunos derivados de la marihuana, o pomadas de coca., o dond el estado es el principal comprador de drogas,  para tratar a los adictos.

Pero la guerra al narcotráfico que estamos viviendo ha creado monstruos criminales, llamados sicarios o gatilleros, y capós o jefes, que han perdido su consciencia, que pueden matar por  dinero, sin perturbarse, sin el menor remordimiento, que han perdido su sensibilidad. 

El sitio  donde Bukele a intervenido con 10.000 soldados y armas de alto poder es un barrio en la capital de San Salvador,  este procedidmiento, marca un modelo a seguir en casi toda Latinoamérica, es un modelo que de seguro será aplicado en barrios como Bastión Popular, o la Flor de Bastión en Guayaquil, o en el barrio la Guacharaca en Esmeraldas, o las Fabelas de Río.

La idea es sitiar el barrio,  hasta que los bandidos se entreguen,  o los del barrio se vean en la necesidad de denunciarlos, de delatarlos,  para poder salir del barrio, a hacer su compras, trabajar, estudiar, a salir del barrio mientras los delincuentes sean sus dueños. 

Pero para esto se hace necesario crear las prisiones psiquiátricas, que alberguen a todos los que hayan atentado con armas de cualquier tipo contra otra persona, y hayan tenido éxito, sea como ejecutor o como cerebro del crimen, para lo cual, es necesario que la Asamblea Nacional, señale como perturbado mental a la persona que ataca con una arma a otra persona.

Lo que a su vez significa que es necesario demostrar que el acusado, usó una arma para violar, robar, o matar. Si lo hizo,  de inmediato va para un hospital prisión psiquiátrico, donde no sólo sería detenido sino, que recibirá terapia psiquiátrica, si el detenido reincide, o vuelve a ser detenido, por usar armas para un delito. Esta prisión incluye es uso de medicamentos, hormonas, con el fin de reducir la respuesta violenta o agresiva.  Se trata de determinar si las personas pueden o no ser devueltas a una vida normal, luego de que por reeducación primero, capacitación laboral, y reinserción social en lugares donde no sea acosado o presionado a delinquir.

 Para los que ya han matado, violado o atentado con una arma contra la vida de otra persona y lo hayan herido, que además tienen una trayectoria como sicario, criminal o violador, serían sometidos a terapia psiquiátrica, donde se trata de hacer un lavado mental, la recomposición total de su personalidad, mediante procedimientos invasivos, como quimioterapia,  hormonas o castración química,  incluso reduciendo su capacidad para su movilidad, visión u otros recursos físicos que le  permitieron al violador, sicario o criminal, atentar contra la vida de otras personas, en caso de que no sea posible deportarlo a USA, pues nos es muy caro tener a los enemigos de Estados Unidos en nuestras prisiones.

Por el contrario para los que roban, engañan, y sobre todo lo hacen porque necesitaban recursos económicas para resolver problemas de salud, hambre y por presión de otros, irían a presiones fábrica o prisiones, construcción, prisiones de artes y oficios,  de estudios, o prisiones agrícolas, donde pueden ganar dinero para su familia y para pagar por sus alimientos, vivienda, medicinas, la pensión a sus víctimas huérfanos, o mujeres perjudicadas, hasta que sean mayores de edad o ellas puedan tener sustento por si mismas,  sobre todo aprender, desarrollar habilidades, capacidades, conocimientos, trabajando al mismo tiempo y  donde su capacitación profesional , o desempeño que estaría  avalizado y garantizado por la prisión, que deberá dar seguimiento a los que dejan esa prisión, hasta el último día de su vida, donde la prisión funciona como agencia de empleo y de vigilancia a perpetuidad.







El Salvador: el impresionante despliegue de 10.000 soldados por parte de Nayib Bukele contra las maras en un municipio aledaño a la capital

  • Matt Murphy
  • BBC News
Soldados cercando Spyapango.

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,

Soyapango se conoce como un epicentro de las pandillas en El Salvador.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunció que cerca de 10.000 soldados han rodeado el municipio de Soyapango - parte del área metropolitana de la capital, San Salvador - como parte de una represión masiva contra las pandillas.

Las tropas mantienen bloqueadas las vías de acceso a la población mientras que las fuerzas especiales buscan a miembros de bandas criminales dentro de las casas.

Los oficiales también han estado deteniendo a todos los que intentan salir de la ciudad y revisando sus documentos de identidad.

La operación es parte de una represión masiva en contra de las pandillas después de un aumento de la violencia a principios de este año.

Soyapango es una de las municipalidades más grandes del área metropolitana de la capital de El Salvador y alberga a más de 290.000 personas. Durante años ha sido reconocida como un centro de actividad de pandillas.

"A partir de este momento el municipio de Soyapango está totalmente cercado", escribió el presidente Bukele en Twitter. "Los equipos de extracción de la policía y el ejército tienen la tarea de sacar a todos los pandilleros que aún están allí, uno por uno".

Agregó que la gente común "no tiene nada que temer" y dijo que la represión era parte de "una operación contra los delincuentes, no contra los ciudadanos honestos".

Las imágenes publicadas por el gobierno mostraban a uniformados fuertemente armados, vestidos con chalecos antibalas y portando rifles de asalto fuera de la ciudad.

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La BBC no es responsable del contenido de los sitios externos.

Una residente de la localidad, Guadalupe Pérez, le dijo a la agencia de noticias AFP que la redada había sido una grata sorpresa.

"Te registran y te piden tus documentos de identidad para verificar dónde vives, pero está bien, todo es por nuestra seguridad", dijo otro hombre de 53 años.

Desde que Bukele anunció el estado de emergencia a finales de marzo, más de 58.000 personas han sido encarceladas por las autoridades en el país de 6 millones 500 mil habitantes.

Los grupos de derechos humanos han criticado la naturaleza de mano dura de la represión, diciendo que las medidas, que permiten a la policía arrestar a los sospechosos sin órdenes judiciales, han llevado a detenciones arbitrarias.

Pero los aliados de Bukele dicen que la represión es necesaria después de que una ola de homicidios culminó con 62 asesinatos en un solo día el 26 de marzo.

Una encuesta reciente realizada por la Universidad Centroamericana (UCA) encontró que el 75,9% de los salvadoreños aprueba el estado de emergencia.

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miércoles, 2 de noviembre de 2022

Ecuador está también golpeado por la fractura y crisis familiar creada por la pandemia, la crisis económica y la delincuencia que arrasan a Ecuador

ECUADOR vive una descomposición social que parte de la descomposición familiar, pues los hijos se convierten en ninis esto es personas que no estudian ni trabajan, en pandilleros, en emigrantes, y hasta en sicarios 
La descomposición social del Ecuador parte de la descomposición familiar.   La pandemia, la crisis económica, el narcotráfico, la mala educación, el caos en la atención en salud, la corrupción en las autoridades, desde los policías hasta el presidente, que se convirtió en multimillonario mediante un acto de corrupción, mediante un feriado Bancario en Ecuador.
El precio de cocaína, que aumentó a incrementarse el valor del dolar y el consumo de drogas en los países desarrollados, han convertido a Ecuador en  gran exportador de drogas, además en un semillero y exportador de delincuentes, que se mezclan con la gran migración, que por primera vez, incluye a menores, ya no sólo a adultos y mujeres,  como fue con las migraciones anteriores desde los años 60,  para trabajar como brazeros durante la Guerra de Vietnam, o por el fraude bancario en los años 90, que envió a Europa una gran ola de mas de tres millones de ecuatorianos, sobre todo  de mujeres migrantes ecuatorianas, para cuidado ancianos, servicios domésticos, trabajo domiciliario, o en servicios turísticos, incluida prostitución.
Hoy la pobreza, el desempleo, la violencia, han creado una nueva ola migratoria de Ecuador a Estados Unidos o Europa, pero esta vez los menores, como niños y adolescentes, son parte de estas olas, algo que no era común antes.

“Dicen que la familia es la base de la sociedad, pero la casa es el lugar donde nacen la mayoría de los monstruos del mundo”

  • Alicia Hernández
  • HayFestivalArequipa@BBCMundo
Kathy Serrano con una biblioteca al fondo.

FUENTE DE LA IMAGEN,KATHY SERRANO

Pie de foto,

"El dolor de la sangre" es la primera novela de Kathy Serrano

"Si alguien pregunta: '¿Qué son esas heridas que traes en el pecho?', la respuesta será: Son aquellas que me hicieron en la casa de quienes me aman".

Desde que era niña, la casa fue un lugar del que resguardarse para Kathy Serrano (Venezuela, 1968), con cosas hermosas pero también con violencia.

Tanto que, con apenas con 16 años, se fue a vivir sola a Caracas. El periplo migrarorio siguió hasta la antigua Unión Soviética y terminó en Lima (Perú) donde vive desde 1994.

En su primera novela, "El dolor de la sangre", la protagonista, Martha, es una venezolana que vive en Perú y rehúye de su país y de encontrarse con su hermano violento. Hasta que le hacen el encargo de unas fotos que la obligan a regresar.

Martha se ve enfrentada con una Venezuela actual (aunque atemporal) de la que tiene recuerdos, pero a la que no pertenece, en un viaje donde, además, debe enfrentar los monstruos del pasado.






BBC Mundo habló con ella en el marco del Hay Festival Arequipa, que se realiza entre el 3 y el 6 de noviembre en esa ciudad peruana.

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La idea de esta novela ya te rondaba en la cabeza hace tiempo, ¿no?

El primer capítulo lo escribí ya en 2018, en un vuelo yendo hacia Ecuador, pero sin duda hay algo que viene de toda la vida.

Tengo un hermano violento. Y cuando llegué a Caracas escribí una obra de teatro de la relación de una mujer con un hermano de estas características.

Luego empieza la obsesión con el tema del retorno. Escribí sobre ello, pero me robaron en casa y perdí todo lo que tenía escrito. Me quedaron cinco cuentos que no creo que publique.

Hace cinco años me dediqué solo a escribir y, de nuevo, aparece esa obsesión del retorno, con la idea del camino recorrido, de la infancia.

Y, aclaro: no es autobiográfica, por si acaso. No me he enamorado de mi hermano (ríe).

Portada del libro "El dolor de la sangre"

FUENTE DE LA IMAGEN,EDITORIAL PLANETA

Pie de foto,

Portada del libro "El dolor de la sangre"

Aun así, hay muchas similitudes entre la protagonista, Martha, y tú. Ambas se van pronto de casa, el tema del hermano violento, ambas acaban viviendo en Lima y no regresan a Venezuela, la evitan incluso. ¿Qué hay de Martha en ti y viceversa?

Hay mucho. A veces siento que definitivamente nos agarramos de las cosas que vivimos. Como artistas tomamos las cosas que nos han marcado, nos han roto.

El hogar, la infancia, la familia se quedan en tu alma, en tu cuerpo. Son los que nos nutren, nos resquebrajan y nos dejan cicatrices.

Hay muchas cosas que yo he fagocitado de mí para crear a Martha. No es muy cotidiano que a los 16 años te vayas a vivir sola a un ciudad como Caracas. Soy migrante desde que tengo 16 años y eso ha marcado mi forma de ser, mi alma.

La violencia la he conocido desde niña y he visto y vivido cosas fuertes y no solamente mías sino de otras personas. He visto la violencia reflejada en otras familias, en otras mujeres, en amigas.

A su vez, Martha tiene cosas que me habría gustado tener. Como saber fotografía o el tipo de fuerza interior que tiene. Ella surge de mis propios miedos y de mis propias experiencias.

En 2012 ibas a dirigir una obra de teatro de una dramaturga peruana. Es curioso, porque también llevaba la palabra "sangre" en el título.

Ahí llevaba 10 años de no ir a Venezuela.

Cuando terminé de leer la obra, sin hablar con nadie, me levanté de la cama, me puse un buzo deportivo y me fui a una agencia en un centro comercial y me compré un pasaje a Venezuela.

Además del hermano que, lamentablemente, es violento, tengo otro que me adora. Y a este le pedí que me acompañara en el periplo a mi ciudad natal.

Necesitaba ir, volver y confrontar. Pero no en plan bronca, sino con mi vulnerabilidad, con recuerdos gratos y no gratos. Confrontar ese recuerdo para poder llegar más liviana a Perú.

Fue un viaje de hacer las paces interiormente con una serie de recuerdos y cosas que nos tocan. Ahora se habla más de la violencia que nos toca vivir a las mujeres, pero esa violencia la hubo siempre.

Precisamente la novela está salpicada de violencia, no sólo física, sino un abanico de violencias amplio y sutil.

Me interesa como ser humano y como artista tocar el tema de la violencia, que me obsesiona. Visibilizarla, hablar de ella. Es transversal a nuestra existencia como mujeres y lo es para los niños.

Me interesaba hablar de ese espacio cerrado que es la casa, que es la familia. Desde que tengo uso de razón se dice que es la base de la sociedad, el lugar donde deberías estar segura, donde no debería suceder absolutamente nada que pudiera dañarte ni psicológica ni físicamente, pero creo que ese es el lugar donde nacen la gran mayoría de monstruos a nivel mundial.

Tocarla, pensarla, reflexionarla, compartirla. Hablemos de esa violencia.

Kathy Serrano en su despacho en Lima.

FUENTE DE LA IMAGEN,KATHY SERRANO

Pie de foto,

Kathy Serrano vive desde 1994 en Lima, Perú.

En el libro también aparece la violencia al migrante, no solo por el país de acogida, sino de los compatriotas que se quedan en el país natal…

Mi migración ha sido distinta a la de mis compatriotas, pero sí he vivido que no se me dé un trabajo o un espacio por ser extranjera. Es algo disimulado y te enteras después, pero pasa.

Luego decides quedarte en el país, pero nunca vas a pertenecer porque no naciste ahí.

Pero, al regresar, como hice yo a Venezuela en 2012, te dicen cosas como "es que tú ya no eres de acá, no has estado en la familia". Eso me dijo una hermana. Ya no eres.

Otra gente que me dice que ya no hablo, no me muevo, no me visto como venezolana. Y hay otra sensación, una que no tiene palabras. Sentía que no había lugar para mí, que no te muestran el lugar. Llegué a sentir miedo del país.

Amo Venezuela y amo Perú, pero siento que no soy exactamente de ninguno de los dos lados.

Es un no pertenecer doloroso, no poder sentirte totalmente aceptada en ningún lado. Es un no ser.

Luego Venezuela se me vino encima y me di cuenta de que por años habría reprimido mi venezolanidad para adaptarme al lugar donde estaba viviendo. Ahora me estoy dejando fluir.

Martha sufre un curioso proceso con las palabras. Olvida cómo se dicen algunas cosas en Venezuela y las dice al modo de Perú. Las palabra, ¿se olvidan y se arrinconan para no recordar o para sobrevivir en el lugar nuevo?

Creo que son ambas cosas. Hay muchas cosas que he olvidado como mecanismo de defensa. El olvido es una manera de sobrevivencia.

Por ejemplo, a mí se me escapó un "estoy arrecha" (estoy enfadada) y en Perú es otra cosa (estar excitada). La gente me miró sorprendida. Cuando llegué a Lima, en 1994, no había apenas venezolanos. Lima era otra. Ahora se ha llenado de acentos.

Son palabras, tonos de voz, modos de hablar. Los venezolanos hablamos más directos, frontales. En Perú es distinto y también modifiqué esto. Te tienes que adaptar.

Fui adormeciendo mi venezolanidad. No sé si fue para encajar o para gustar, para mimetizarme para sobrevivir.

Pero dices que luego "Venezuela le cayó encima"…

Cuando pasa lo de Venezuela (la crisis de estos últimos años) empiezo a sentir en el pecho que algo se resquebraja, se rompe.

Vista de Caracas con la cordillera del Ávila al fondo.

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,

En Caracas, Venezuela, ocurre parte de la acción del libro cuando Martha, su protagonista, debe regresar.

Hablaba con mi familia y les decía lo que había visto y vivido cuando estudiaba en la Unión Soviética y me decían que no, que no iba a pasar algo así.

Luego la gente empezó a migrar y a caminar por las carreteras, la gente con sus niños en brazos.. Todo me resultó sumamente doloroso. Y me vi confrontada conmigo misma cuando llegaron a Lima.

Es como si rompieras un huevo y saliera de dentro una mariposa de colores.

Venezuela me cayó encima para que mi venezolanitud volviera a salir, fuera más libre. Soy una peruana que nació en Venezuela. Es doloroso.

Hay una escena, en una cafetería caraqueña, en la que todo es chévere. Hasta que una simple pregunta desata los demonios de todo el mundo.

Quería que una palabra explosionara todo. Es lo que está debajo y hay capas y capas.

Detrás de la alegría, de lo lindo y lo chévere está el dolor, la tragedia. Y, el hecho de que seamos así, el "de todas maneras lo pasamos chévere", ha perpetuado esta situación tantos años.

Hace un retrato exhaustivo de Venezuela, bastante detallado para quien la conoce, con luces y sombras. Pero nos coloca en un tiempo indeterminado, no sabemos el año, quién gobierna.

No tenía ganas de contar eso, eso es otra novela para la que me tendría que encerrar, estudiar y ser muy minuciosa.

Lo que muestro es una Venezuela híbrida. Me interesa más la sutileza, la sugerencia.

La mamá y la abuela de Martha son colombianas. En un momento del libro se refleja el rechazo de la migración colombiana por parte de los venezolanos… ¿Tenemos memoria corta?

Eso tiene que ver con mi familia. Mi abuela, mamá y bisabuela eran colombianas. Ellas eran muy pobres y vinieron a Venezuela caminando. Quise usar eso.

Cuando era niña, en el Táchira (estado fronterizo de Venezuela con Colombia), todos eran extranjeros: portugueses, alemanes, turcos, chinos.. Pero había algo doloroso que era esa pugna con los colombianos. En el trato, los apodos, el miedo que se le tenía.

Para la novela hice una investigación amplia y hablé con diferentes personas sobre esto.

Esta cosa es de ida y vuelta. Hoy yo te maltrato y mañana tú me maltratas. No hemos aprendido nada.

El venezolano vivió una época de oro con mucha abundancia, allí llegaron muchos migrantes que hicieron fortunas, pero hubo otros que lamentablemente recibieron rechazo.

Ahora es al revés, este pueblo que tuvo tanto, que no estaba acostumbrado a migrar, salvo para vacaciones o estudiar, le tocó una lección súper dura. Van a otros lugares y reciben puertas abiertas, pero también rechazo.

¿Te sirvió este libro para sanar, para redimirte de tu propia historia?

El acto de escribir sí que puede servir mucho para liberarte, para transformar aquella parte de la historia que te hace daño, que te duele y la tienes ahí guardada.

Hay por ahí (en el libro) algunas escenas que son fuertes. No quise hacer autoficción, por eso transformo cosas.

Por ejemplo, Rodrigo (el hermano de Martha, la protagonista), que está inspirado en este hermano mío, llevan la misma inicial. Pero al escribirlo no me nacía mostrarlo mucho. Retrasé su aparición. Me gustaba jugar mucho a través de los sueños. Jugar con las cosas en el mundo real y onírico.

Dentro de esa limpieza, esa redención y sanación, también hay una oda de amor a tu país natal, Venezuela. Todo está granado de comida, música y olores de ese país.

Fue algo que fue surgiendo. Y nace del viaje que hice en 2012 con dos de mis hermanos, donde volví a sentir los sabores y olores del país. Yo siento que eso es parte del amor.

Igual que la música. Yo quería que Martha silbara cuando estaba en el viaje, que el sonido siempre la acompañara, esa cosa de olor a maracuyá en Lima que se transforma en parchita en Venezuela, el color de Venezuela, el mar, la arena, esa coralina que pisas y no te quema, la belleza.

Siento mucha belleza y mucho amor. Quería hacer un trenzado entre el amor, la belleza y la violencia.

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