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sábado, 4 de abril de 2020

La pandemia que enloquece a Trump y lo convierte en una amenaza tan peligrosa como el coronavirus

¿Por qué la pandemia se ha vuelto tan catastrófica en el país más rico del mundo?

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EE.UU. con una gran cantidad de especialistas capacitados suma ya más de 6.000 muertos y más de 245.000 infectados por el covid-19.

¿Por qué la pandemia se ha vuelto tan catastrófica en el país más rico del mundo?
EE.UU. suma ya más de 6.000 fallecidos y más de 245.000 casos
 de contagio por coronavirus, siendo el país con más pacientes infectados a nivel mundial. A mediados de marzo, después de semanas de insistir en que el Gobierno estaba luchando con éxito contra la propagación de la enfermedad, el presidente Donald Trump finalmente admitió que el contagio "no está bajo control" tanto en su país como en el extranjero. La semana pasada, el mandatario declaró que si EE.UU. logra contener el número de fallecidos por el covid-19 entre 100.000 y 200.000 en vez de los posibles 2,2 millones, será "un muy buen trabajo". ¿Por qué la pandemia se ha vuelto tan catastrófica en el país más rico del mundo y qué errores se cometieron a la hora de afrontarla?

"Mes perdido"

En primer lugar, entre fines de enero y principios de marzo, cuando el virus ya se estaba propagando desde China a EE.UU., no se realizaron pruebas a gran escala de personas que podrían haber estado infectadas, debido a fallas técnicas, obstáculos regulatorios, burocracia y la falta de liderazgo en múltiples niveles, según más de 50 funcionarios de salud pública actuales y anteriores, fuentes de la Administración, científicos de alto nivel y ejecutivos de empresas entrevistados por The New York Times.


Entre otros problemas, los primeros kits de pruebas desarrollados por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés) eran defectuosos. Cuando las fallas se hicieron evidentes en febrero, el director de la agencia, Robert Redfield, prometió una solución rápida, pero esta tardó semanas en llegar. Por su parte, el sector privado, que debía ayudar con pruebas de diagnóstico masivas a la población, se topó con obstáculos burocráticos debido a las regulaciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés).
"El resultado fue un mes perdido, cuando el país más rico del mundo, armado con algunos de los científicos y especialistas en enfermedades infecciosas más capacitados, desperdició su mejor oportunidad de contener la propagación del virus", indica el periódico, añadiendo que EE.UU. se quedó "en gran medida ciego a la escala de una catástrofe inminente de salud pública".

Burocracia

Otros problemas a la hora de afrontar la pandemia tendrían que ver con la burocracia. El secretario de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., Alex Azar, preside un comité que está técnicamente a cargo de implementar la Estrategia Nacional de Biodefensa del país, lo que incluye la coordinación de las agencias federales para el monitoreo, la prevención y la respuesta a las crisis como el nuevo virus. Sin embargo, una auditoría de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental realizada en febrero de 2020 descubrió que el Departamento de Salud no pudo reunir efectivamente los recursos del Gobierno federal, y que los representantes de varias agencias federales "expresaron renuencia" a reasignar recursos hacia una misión amplia y algo vaga donde "no hay procesos, roles o responsabilidades claras para la toma de decisiones conjunta".
Asha George, exoficial de inteligencia del Ejército y directora ejecutiva de la Comisión Bipartidista de Biodefensa de EE.UU., explica en una entrevista a Task & Purpose que poner al Departamento de Salud a cargo de la Estrategia Nacional de Biodefensa "fue un error", ya que "un departamento realmente no puede decirle a otro qué hacer".
"Nunca ha funcionado históricamente en este país y esta vez no funcionó: la burocracia se interpuso en la implementación y ejecución de la Estrategia Nacional de Biodefensa, y ahora tenemos covid-19", se lamentó.


Escasez de reservas y advertencias ignoradas

El hecho de que EE.UU. no estuviera preparado para la crisis no debería sorprender al Departamento de Salud. Una serie de ejercicios realizados entre enero y agosto de 2019 y denominados 'Crimson Contagion' ('Contagio Carmesí') simularon la propagación de un virus respiratorio desde China a la parte continental de EE.UU., que mataría a casi 586.000 estadounidenses y dejaría a unos 110 millones de infectados. Los resultados del ejercicio, divulgados por The New York Times en febrero, predijeron "confusión" y "caos burocrático" en la respuesta a la crisis, con fricciones entre los gobiernos de estados y el Gobierno federal, así como entre entes como el Departamento de Salud y la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias, sobre cuestiones que van desde la escasez de equipos hasta las pautas para el distanciamiento social.  
La simulación reveló también la "incapacidad para reponer rápidamente ciertos suministros médicos, dado que gran parte del producto proviene del extranjero", un fenómeno que EE.UU. está experimentando actualmente. De hecho, el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, advirtió el jueves que, al ritmo actual, el estado solo cuenta con respiradores para seis días en su reserva.
"No teníamos suficiente en nuestras reservas estratégicas nacionales", resalta George. "No consideramos la posibilidad de que China se vea tan afectada que no pueda fabricar los suministros de atención médica que utilizamos", añade.
Además, según informó recientemente The Washington Post, entre enero y febrero de este año, los servicios de inteligencia de EE.UU. advirtieron en varias ocasiones de la "grave amenaza" que suponía el covid-19, pero ni el presidente Donald Trump ni los legisladores les hicieron caso, por lo que no se tomaron medidas que pudieron haber frenado la propagación de la enfermedad.

Partidismo

Una serie de encuestas nacionales publicadas en las últimas semanas revelan que, si bien la ansiedad por la enfermedad está aumentando en ambos lados de la división partidista los demócratas expresan mucha más preocupación al respecto que los republicanos.
Las respuestas del Gobierno a la crisis siguen las mismas pistas. Con algunas excepciones importantes, especialmente Ohio, los estados con gobernadores republicanos han sido más lentos, o menos propensos, que los administrados por los demócratas a la hora de imponer restricciones a sus residentes. Según un estudio de la Universidad de Washington, los gobernadores republicanos introdujeron medidas restrictivas en sus estados en promedio 2,7 días más tarde. Hasta mediados de marzo, el propio Donald Trump minimizó el peligro de la enfermedad y exageró el "control" de EE.UU. sobre ella. Varios políticos republicanos incluso alentaron a sus electores a visitar bares y restaurantes cuando las autoridades instaban a lo contrario.

“Trump didn't cause the pandemic. What he did was squander America's only advantage—a lag time during which to prepare for the crisis—thus encouraging the spread of the disease when it might have been contained. He has, in real and material ways, made this crisis worse.”

10,3 mil personas están hablando de esto
"Cualquier desastre, pase lo que pase, revela nuestras vulnerabilidades", sostiene Asha George. "EE.UU. no estaba nada preparado para un evento biológico como la propagación de covid-19", asegura.

EL MUNDO

"El fin del siglo estadounidense y el regreso de la tentación autoritaria"

La pandemia del coronavirus cambiará la geopolítica y pone los países de América Latina ante un difícil reto, dice Kevin Casas Zamora.
    
Militares en Honduras ha asumido también tareas civiles de reparto de alimentos.
Militares en Honduras ha asumido también tareas civiles de reparto de alimentos.
La pandemia del coronavirus marca el fin de la influencia estadounidense, dice Kevin Casas-Zamora. Y eso traerá consecuencias profundas, también para la democracia en América latina, advierte el doctor en ciencias políticas de la Universidad de Oxford, exvicepresidente y ministro de Planificación de Costa Rica. Actualmente Casas es Secretario General del Instituto Internacional para la Democracia y Ayuda Electoral (Idea Internacional) en Estocolmo. DW lo entrevistó por teléfono.
DW: ¿Cuales son los escenarios de esta epidemia para Latinoamérica?
Kevin Casas Zamora: La intensidad del contagio de esta enfermedad es directamente proporcional al nivel de globalización que tienen las diferentes regiones. Y en América latina está recién empezando. Yo creo que la intensidad de la pandemia va a depender mucho de la calidad de liderazgo y de cuán fuerte sea el Estado en cada país. En América Latina, no todos los Estados tienen la capacidad de controlar todo su terriorio; depende también de la coordinación entre diferentes instituciones y la calidad de los recursos. Otro punto débil es la cantidad de recursos fiscales disponibles. 
¿Le va a ir mal entonces a América Latina?
Mi presunción es que le va a ir menos mal a países que tienen Estados más robustos como Uruguay, Costa Rica y posiblemente a Chile. Y le puede ir terriblemente mal a países del Triangulo Norte de Centroamérica que tienen Estados muy débiles. Una cosa interesante que ha pasado en estos días es que el presidente de Perú, que no tiene un Estado fuerte, ha resultado muy bueno, competente y ha tomado esta crisis con seriedad.
¿Y cómo ve el desempeño hasta ahora de los países más grandes como en México y Brasil, que han sido muy criticados por no adoptar medidas más estrictas?
En la reacción del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y el de Brasil, Jair Bolsonaro, hay un rasgo común que es un rechazo a la evidencia y a la ciencia. Es algo que comparten los populistas, independientemente de si son de derecha o izquierda. Sin embargo, hay diferencias. La fragilidad de Bolsonaro es mayor que la de López Obrador. Bolsonaro controla una coalición variopinta y tiene una pequeña parte del Congreso de su lado, lo cual difiere con Amlo que tiene un control más fuerte del sistema político. Pero si siguen actuando reticentes a la ciencia, sus pueblos van a sufrir, y cómo estamos hablando de los dos países más grandes de América latina, sería una catástrofe para toda la región.
¿Sin embargo, su actitud no es totalmente irracional, simplemente hacen una apuesta fuerte a que sus poblaciones son jóvenes, sus economías frágiles y les va a ir mejor con una estrategia más paulatina y no tan drástica…
La demografía puede ser favorable, pero las capacidades son muy limitadas.La cantidad de camas de hospital por habitante por ejemplo es mucho más baja que en Europa.  Cualquier pico epidémico se convierte en una catástrofe.
Los Estados más débiles como Honduras, Guatemala y El Salvador son los que han tomado medidas más drásticas, han impuesto cuarentenas duras, han militarizado y hasta recortado libertades fundamentales. ¿No es preocupante desde el punto de vista democrático?
Una de las cosas que estamos viendo es una tendencia a aplicar y extender muy alegremente los poderes de emergencia. Uno lo entiende en una situación de emergencia. En situaciones así, la gente busca el abrazo paternal de la figura autoritaria para sentirse protegida. Por eso es tan importante de tener instituciones que bajen la incertidumbre como son los Estados de Bienestar que tienen una red de protección social, o instituciones capaces de controlar la violencia que es una fuente de ansiedad muy fuerte. Si las democracias no son capaces de controlar la ansiedad social, la tentación autoritaria se vuelve muy fuerte. El problema es que las restricciones a las libertades fundamentales tienden a quedarse en un contexto donde hay una cultura autoritaria.
¿Por qué la opción autoritaria es tan tentadora?
El camino autoritario es más fácil que el democrático. Porque el último implica resolver temas complicados como los tributarios. Sin ingresos, no es posible tener un Estado fuerte. Implica también fortalecer el Estado de derecho. Son cambios muy grandes, pero el camino democrático es más exitoso en el largo plazo. El riesgo es que muchos países opten por el atajo. Yo creo que sería una tragedia luego de todo lo que se ha avanzado en la democratización.
¿Cuales son los factores que van a inclinar la balanza?
La cultura democrática cuenta mucho. En Uruguay y Costa Rica no veo el peligro de un retroceso en libertades públicas, a pesar de restricciones momentáneas. Pero en otros países no existe esa cultura. Un factor clave es la sociedad civil que no se deje vencer por el miedo, que esté consciente de la importancia de proteger las libertades democráticas. México, por ejemplo, tiene una sociedad civil muy movilizada que es un peso importante ante cualquier pretensión autoritaria.
¿Qué opina de la situación en Venezuela? Con el sistema de salud colapsado hace rato y una población en alto grado de vulnerabilidad. Además de la riña por el poder entre Nicolás Maduro y la oposición…
El peligro más grande en America latina es que el virus se salga de control en Venezuela. Pero no sé si eso tendrá consecuencias políticas. Una de las consecuencias de la globalización es la posibilidad de migrar más fácilmente. Venezuela está en crisis hace rato. Ante este tipo de situaciones tienes tres opciones: salir, expresar tu disconformidad o conformarte. Los venezolanos han en gran parte optado por irse. Y esto se convirtió en una válvula de seguridad para el gobierno. Si hay un empeoramiento de la situación sanitaria en Venezuela, se van a seguir yendo millones.
Maduro no tiene dinero, los precios del petróleo se derrumbaron y recién pidió un crédito al Fondo Monetario Internacional (FMI) que fue rechazado.  ¿No ve que el coronavirus obligue a Maduro a una negociación?
Venezuela tocó fondo hace rato. Si no le da dinero el FMI, se lo dará Rusia o China. No me parece que vaya a cambiar fundamentalmente la dinámica y no veo más probable un diálogo entre los dos sectores.
¿Cómo va a cambiar la geopolítica en la región luego del coronavirus?
Este es el fin del American Century, el siglo estadounidense. Cuando el polvo se asiente dentro de algunos años, va a resultar ampliamente evidente que el actor internacionalmente dominante es China. Esta crisis ha desnudado la terrible fragilidad social y política de EE. UU. Veremos las consecuencias en América Latina. Con todas las críticas que uno pueda hacer, como que Estados Unidos ha apoyado a muchas dictaduras, la expansión global de la democracia en el último medio siglo tiene que ver con el hecho de que el actor dominante en el mundo haya sido una democracia liberal. Dentro de poco ya no va a ser el caso y tendrá consecuencias para todos.
(jov)

miércoles, 18 de marzo de 2020

La conciencia que está produciendo el coronavirus en Ecuador y en el mundo





Noelia Flores contaba con los 35 soles (cerca de US$10) que iba a ganar este lunes limpiando en un hotel de Tumbes, en el norte de Perú. Con ellos iba a comprar la comida de ese día para ella, sus dos hijos, su nuera y sus cuatro nietos. Pero al llegar al establecimiento, le dijeron que desde ahora solo los empleados que estaban en planilla trabajarían.
La razón: la noche anterior, el gobierno peruano había declarado el estado de emergencia y puesto al país en cuarentena para frenar la expansión del nuevo coronavirus, así que quienes no tenían contrato, como ella, ya no eran bienvenidos.
Perú es el país de América Latina que ha aplicado la cuarentena más restrictiva para detener el avance del virus, cerrando las fronteras a cal y canto y sacando al Ejército a la calle para asegurarse de que la población esté confinada en sus casas.
A nivel global, más de 190.000 personas han contraído el virus surgido en China, que causa la enfermedad Covid-19. Pese a que a la gran mayoría solo le genera síntomas leves parecidos a los de una gripe, la pandemia ya se ha cobrado más de 7.000 vidas.
Al momento de tomar la decisión, Perú era el Estado de la región con más casos confirmados después de Brasil y Chile. Con poco más de un centenar de infectados, está muy por debajo de la situación que vive España, por ejemplo, que ya los cuenta por decenas de miles y más de 500 muertos. Y sin embargo, la cuarentena decretada en aquel país europeo es más flexible que la peruana.
En España, las autoridades han incluido acudir al trabajo entre aquellas excepciones que permiten salir de casa.
En Perú, el domingo a las ocho de la noche, el presidente, Martín Vizcarra, avisaba que solo cuatro horas después toda la población debía permanecer en sus viviendas y que solo los empleados de servicios esenciales podrían ir a trabajar.
Ejército en la calleDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionPerú está en cuarentena desde la medianoche del domingo.
En un país donde siete de cada 10 personas no cuenta con un empleo formal, el anuncio cayó como un balde de agua fría.
"Nosotros, lo que vamos haciendo lo vamos gastando a diario en comida y ahorramos un poquito para el alquiler", explica Flores. "Mi hijo conduce un mototaxi y gana un promedio de entre 15 y 20 soles (entre US$4,3 y US$5,7) porque tiene que pagar la gasolina y la moto".
Vendedora en MéxicoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLos vendedores de calles son especialmente vulnerables ante una cuarentena.
Esta inmigrante venezolana de 39 años también junta lo que puede para enviárselo a su madre. "Para su comida", añade preocupada.
Hasta ahora, complementaba los tres días a la semana que trabajaba en el hotel con la venta ambulante de café y golosinas en la playa. La cuarentena, que le parece "exagerada", ha acabado con todas sus fuentes de ingresos.
"Hay personas que tienen su dinero guardado y pueden comprar abarrotes y al por mayor. Pero a los que no tenemos, como nosotros que somos extranjeros, se nos hace muy difícil", cuenta por teléfono.
"Esto está creando un caos bastante fuerte y las personas que tienen, compran y se abastecen, pero uno se queda sin nada porque no tiene con qué comprar", lamenta.
"Yo como madre y como abuela me preocupo porque tengo niños pequeños. ¿Cómo les voy a decir que no van a poder tomarse su tetero (biberón)? No podemos, tenemos que buscar la manera de dárselo", agrega.

140 millones empleados informales

La situación de Flores ejemplifica uno de los grandes retos que la pandemia representa para los países latinoamericanos que opten por imponer una cuarentena.
En muchas naciones europeas existen redes de protección social y económica como las bajas médicas remuneradas generalizadas. Sin embargo, en América Latina, 140 millones de empleados dependen del sector informal, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Es decir, uno de cada dos trabajadores.
Mujer vendiendo en la calleDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl gobierno peruano anunció una ayuda económica para que los más pobres aguanten la cuarentena.
Perú es uno de los que tiene la tasa de informalidad más alta, aunque esta es incluso superior en países como Guatemala y Honduras, donde ronda el 80% según la OIT; o en Bolivia, donde asciende al 83%.
Trabajar en la informalidad no significa ser pobre, como puntualiza el ex ministro de Economía peruano, Alonso Segura: "La población económica activa informal es del 70% y la pobreza en el país está en el 20%".
Pero, solo en ese país, nueve millones de personas forman parte de una familia donde, si no se trabaja hoy, no se come mañana o incluso ese mismo día, según estimaciones del gobierno peruano.
"Hay un sector importante de la población que es vulnerable y que tiene un sistema de vida de trabajo diario para poder subsistir. Ese porcentaje importante de la población vulnerable no va a quedar desamparado", afirmó este lunes Vizcarra en una conferencia de prensa en la que anunció un bono de 380 soles (unos US$108) para cada una de estas familias.
El monto está por debajo del salario mínimo mensual de 930 soles (US$263). Fue calculado en base al gasto promedio urbano de alimentación, según explicó la ministra de Economía, María Antonieta Alva, así que no tuvo en cuenta otras obligaciones como el alquiler.
"El país se enfrenta a un tremendo reto", afirma Alonso Segura. "No solo es la alta informalidad, sino también que el tamaño del presupuesto de Perú es relativamente pequeño en comparación con otros países: menos 20 puntos del PBI".
Soldado efectuando controlDerechos de autor de la imagenFOTOHOLICA PRESS
Image captionSolo quienes trabajan en servicios esenciales puede salir de casa.
"Así, es bastante difícil que el Estado pueda llegar a cubrir ingresos que ni siquiera tiene adecuadamente registrados, no solo los de los trabajadores sino también los de las microempresas y pymes".
Quienes tengan un empleo informal con el que ganen el dinero suficiente para no formar parte de las estadísticas de pobreza también se encuentran en una situación vulnerable.
Por un lado, no tienen la garantía de que, después de estos 15 días, puedan retomar su trabajo. Por otro, no entran dentro de la población que accederá a ayudas como el bono familiar.
"Los sistemas de focalización para pobreza del Perú, y los de todo el mundo, no están preparados para lidiar con un tipo de fenómeno de esta naturaleza: que no afecta solo a personas en situación de pobreza sino a gente que realiza sus actividades económicas normales, clases medias, media bajas, pero que no son pobres y que no están mapeados en los sistemas de focalización", dice Segura.
El exministro apela a la "conciencia ciudadana y solidaridad" para que la cuarentena se complete: "También hay algo de responsabilidad por parte de quienes empleen a independientes: trabajo doméstico, servicios de vigilancia privada... Lo ideal sería seguir pagándoles los honorarios para que esta gente pueda vivir estos días".
"No todo cae en campo del gobierno".
Gente en el metroDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEn España hay más casos de coronavirus que en Perú, pero el gobierno permite a la gente desplazarse para ir a trabajar.

"Tampoco queremos que mueran de hambre"

A sus 62 años, Marieta Ríos sale todos los días a vender marcianos, unos helados de hielo largos y delgados, en un mercado de Lima. El domingo, cuando se enteró de la cuarentena, ya tenía 200 hechos.
"Tendré que dejar que se entibien y usarlos como refresco", cuenta por teléfono, resignada. Pese a que vive de lo que vende cada día, dice tener "unos ahorritos" para sobrevivir la cuarentena junto a su esposo. "Tienen que alcanzarme, no comeré demasiado. Eso hay que estirarlo".
Se le oye tranquila al teléfono, hasta que se le pregunta sobre la posibilidad de que la cuarentena dure más de 15 días.
"Nooo, un mes sin vender no podríamos. Yo estoy de acuerdo con la cuarentena, pero no por mucho tiempo", responde angustiada. Su marido, de 68 años, no podrá ir al trabajo ni cobrará nada durante este tiempo y ella ya llevaba dos semanas vendiendo mucho menos que antes.
"Con esto del coronavirus, la gente no quería comer marciano por miedo a que le dé gripe", dice. Las ventas cayeron de 60 soles (US$16,7) al día, a 20 (US$5,6). "Si dura más, tendríamos que ver qué hacemos".
Camila Gianella, experta en salud internacional y directora del Cisepa de la Pontificia Universidad Católica del Perú, recalca la importancia de que, en situaciones como esta, las ayudas sean inmediatas.
Mujer a la que le ponen un termómetro en el aeropuertoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionMuchos peruanos que estaban en el extranjero tuvieron que adelantar su regreso ante el anuncio de que se cerraban las fronteras.
"El Estado no puede decir: 'Bueno, vamos a hacer una encuesta, vamos a calificar..' No, tú dale la ayuda a todo dios", asegura.
Gianella no duda que la cuarentena sea necesaria: "Es una medida extrema y que va a afectar a muchísima gente muy duro, pero demuestra que el Ministerio (de Salud) es bastante consciente de la situación que tiene enfrente".
La experta recuerda que Perú solo tiene 250 camas con ventiladores, mientras que solo en la región italiana de Lombardía hay 737. Y aún así, el coronavirus ha hecho colapsar sus servicios de salud.
"Y en Perú tenemos otras enfermedades que pueden hacer que eso sea peor, como la tuberculosis, acá tenemos 17.000 nuevos casos cada año... Eso no se ha visto en Corea del Sur ni en Italia".
Sin embargo, tiene "miedo" de "que esto vaya a terminar quebrándose por el lado más débil: la gente que tiene menos capacidad económica y que se va a desesperar por tener que salir a trabajar, por subsistir".
"En esa precariedad del sistema de salud peruano y en esa precariedad laboral, tomar una decisión de esta envergadura no ha sido exagerado, sino para salvar vidas", reafirma convencida.
Una moto pasando un controlDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl lunes todavía había confusión respecto a quién podía circular por la calle.
Más que reducir las infecciones, explica, el objetivo es que nadie fallezca por la ausencia de camas en unidades de cuidado intensivo.
Pero, a la vez, urge al Estado a intensificar y agilizar las ayudas económicas: "Estamos hablando de que la gente no se muera por falta de una cama (en un hospital), pero tampoco queremos que mueran de hambre".
"Es una bomba de tiempo: la gente puede colaborar hasta donde pueda, pero si es una cuestión de 'entre mi familia y yo, subsistir, y el resto', la gente dirá 'Mira, si estoy sano, salgo... Si vives en esa precariedad es bien complicado que te pidan este nivel de sacrificio", dice.
"Porque eso tiene que estar claro: les estamos pidiendo más sacrificio a quienes menos tienen".
Lo importante, agrega, Gianella, es brindar apoyo para cumplir la cuarentena y no forzarla con represión o violencia.
"Porque si la gente sale, será para sobrevivir".
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